La insostenibilidad de la situación italiana… y europea

Italia se fractura con la falta de apoyo a Mario Draghi y su posterior dimisión como primer ministro italiano. La complicada situación que atraviesa Europa en estos momentos y que hemos ido repasando en las anteriores newsletters (autonomía estratégica, guerra entre Rusia y Ucrania, subida de tipos de interés, así como escándalos que se suceden en diversos países), está afectando de manera asimétrica a cada país, empezando por Italia.

FUENTE: EFE

La marcha de uno de los hombres con más reconocimiento en Europa en materia económica se ha notado con fuerza en los mercados, con una banca que se hunde y una prima de riesgo disparada. El exbanquero ya ha dicho que no repetirá y el país se acerca a nuevas elecciones. Italia tiene una larga tradición de crisis y en otras ocasiones se ha citado la frase de escritor Ennio Flaiano: “La situación política italiana es grave pero no es seria”.

Esta frase cobra más fuerza desde la irrupción del Movimiento 5 Estrellas (M5E) o de la Liga Norte de Matteo Salvini. Desde 2018, estos movimientos populistas han intervenido en los gobiernos italianos con independencia de su ideología en búsqueda del tan ansiado poder, sin pensar en sus actos y en cómo afectan a la economía y a los ciudadanos. Una tragicomedia política.

Los grandes países del viejo continente no están viviendo su mejor momento político en cuanto a gobiernos se refiere. Boris Johnson ha tenido que abandonar su cargo por su desgobierno en Inglaterra, la política del espectáculo y las fiestas covid, que han acabado forzando su salida del 10 de Downing Street.

La gran potencia alemana tampoco se libra de problemas políticos. Alemana es uno de los países más afectados por la crisis energética provocada por Rusia, y el canciller alemán Olaf Scholz se encuentra en la vuelta a las políticas austeras y proteccionistas propias de una gran crisis. La salida de Merkel, una de las grandes figuras de la política europea en lo que llevamos de siglo ha sido un gran varapalo, ya no solo para el país, también para la Unión Europea. Cuando se inició la guerra, muchos apostaban por Merkel para tomar partido en las negociaciones con su ‘amigo’ Putin. Ya que era la única personalidad política europea con la que el líder ruso tenía una gran relación.

En Francia, a pesar de haber ganado las elecciones, Macron ha perdido la mayoría de la Cámara y tendrá muy complicado gobernar y sacar adelante sus medidas electorales. El ascenso de los populismos y extremismos ha puesto en jaque al Elíseo y la ciudadanía francesa, que ya no confía en Macron, se deja engatusar por enemigos de la libertad y la democracia.

En esta situación de crisis política permanente e inestabilidad, España tristemente fue pionera desde el inicio de la actual legislatura. Aunque es improbable que Sánchez convoque elecciones anticipadas a no ser que un gran escándalo o una situación insostenible en el país lo provoque, es evidente la recta final de la legislatura.

Grandes cambios en la OTAN y en la autonomía estratégica de la Europa y España

Más militares, más enemigos y más Estados Unidos. La nueva Alianza que emerge de la cumbre de la OTAN en Madrid vislumbra un mundo mucho más impredecible y confrontado que 12 años atrás, según la estrategia acordada para los próximos diez años.

FUENTE: EFE

Rusia pasa de considerarse un socio estratégico a una «amenaza directa», China es descrita como un «desafío sistémico» por primera vez en la Historia y Europa ve el mayor despliegue de tropas desde la Guerra Fría (más de una tercera parte, estadounidenses). Lo que es indudable es que han escenificado una Alianza Atlántica más unida, fortalecida y ampliada.

La primera jornada de la cumbre dejó una sorpresa de última hora cuando Turquía levantó el veto sobre la adhesión de Suecia y Finlandia tras semanas de bloqueo. Ello ha permitido que la organización invita formalmente a ambos países a adherirse, en una decisión histórica por parte de dos naciones con una larga tradición de neutralidad, y que añade 1.300 kilómetros de frontera entre la Alianza y Rusia. Esto, beneficia directamente a estos países, que tendrán un refuerzo en caso de que la guerra entre en sus fronteras

En el caso de Rusia, hace 12 años, la OTAN reconocía a Rusia como un «socio estratégico»; sin embargo, el texto nacido en Madrid con la guerra de Ucrania como telón de fondo la Alianza señala a este país como la «más significativa y directa amenaza» para la seguridad de los aliados y la paz y la estabilidad en el territorio transatlántico. «No podemos descartar un ataque a la soberanía e integridad territorial de los aliados», prosiguen los líderes en su nuevo concepto estratégico.

La organización militar prepara el mayor despliegue de tropas a Europa desde la Guerra Fría para, en unos meses, tener en alerta más de 300.000 militares (frente a los 40.000 actuales) dispuestos a actuar bajo el mando de la OTAN. La mayoría de tropas serán destinadas a los países de la frontera Este, desde Estonia (norte) a Bulgaria (sur). La mayoría de soldados serán entrenados en sus países de origen, pero «listos para actuar ante cualquier amenaza» -dijo el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg- y ser desplazados allí donde sea necesario en un plazo de tres días. 

Por primera vez en la historia de la OTAN, China es presentada como una amenaza. La región del Indopacífico será una de las nuevas vías geoestratégicas de la Alianza para frenar las ambiciones políticas, económicas y militares de Pekín, a la que se considera ya un «desafío sistémico», según establece el concepto estratégico. Para frenar esas ambiciones, la OTAN y varios países clave de la región, como Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda (que por primera vez han asistido como invitados a una cumbre aliada), han afianzado en Madrid sus relaciones geoestratégicas.

Mientras unos miran al Este, las preocupaciones de España (y el apoyo de Italia) se centran en las amenazas de la frontera Sur. Madrid ha instado a sus aliados de la OTAN a considerar un papel más importante para la alianza en el norte de África y el Sahel. De hecho, por primera vez, la Alianza ha incluido a la región del Sahel como una zona que «afecta directamente» a la seguridad de la OTAN y de todos sus aliados.

La Alianza ha incorporado un nuevo supuesto a instancias del Gobierno de Pedro Sánchez que consiste en «preservar la soberanía y la integridad territorial de todos los aliados ante cualquier agresor». «En un contexto de competencia estratégica -afirma-, mejoraremos nuestra conciencia global para conseguir disuadir, defender y responder en todos los territorios en línea con nuestro objetivo de los 360 grados», reza la estrategia.

Avances hacia una ‘autonomía estratégica tutelada’

Esta reunión no hace más que reafirmar la hegemonía de Estados Unidos en la OTAN, la idea está clara: los enemigos de EEUU son los enemigos de Europa, Rusia y, sobre todo, China. El triunfo de la Administración norteamericana es enorme, el fracaso de la Unión Europea histórico y el éxito de China especialmente significativo. El Imperio Medio consigue una retaguardia geoeconómica y energética decisiva, iguala poder estratégico-nuclear con el país de Biden y, lo más importante, gana tiempo para construir alianzas, definir escenarios y fortalecer su complejo militar, tecnológico y científico.

Como ya hemos hablado en más de una ocasión, Europa y España necesitan ganar autonomía con respecto a Estados Unidos. Sin embargo, esta autonomía supone ganar margen de maniobra pero de forma ‘tutelada’ por Estados Unidos. No somos más que un aliado geoestratégico de contención con Rusia y China. La OTAN se creó en su momento por los americanos para evitar que Europa pudiera ser aliada de Rusia y en cambio, con el tiempo, la subordinación ha ido en aumento.

En el caso de España, independientemente de Europa, el refuerzo de la vigilancia de la frontera sur prometida por Biden, no es más que ceder competencias con los americanos para protegerse en un momento de máxima tensión con nuestros vecinos del sur. La OTAN crece, se expande, se refuerza, se amplía, aumenta el gasto en defensa y, de la misma manera, se solidifica la hipótesis de la autonomía estratégica tutelada de la Unión Europea.

Cuando los secretos dejan de serlo

El salto a la palestra del ‘caso Pegasus’, el escándalo de presunto espionaje a más de 60 independentistas catalanes tras el referéndum independentista del 1-O ha revuelto las entrañas del Congreso de los Diputados

FUENTE: EL PAÍS

Sin entrar mucho en la cuestión de fondo (ya que profundizaremos sobre este en el próximo número), la aparición de esta información ha provocado tanto ERC como EH Bildu hayan puesto en jaque al Ejecutivo y a sus medidas como ‘castigo’ ante el descubrimiento de este caso.

El Gobierno, sabiendo que los independentistas y los abertzales pueden frustrar la aprobación de medidas como el decreto anticrisis aprobado el jueves y, de aquí en adelante, la propia legislatura, está tratando de restaurar la relación con sus socios en vez de comenzar, como comentábamos en el pasado número, a tender puentes con el principal partido de la oposición. Pedro Sánchez tiene miedo a terminar antes la legislatura sin poder sacar adelante nuevas medidas con el núcleo de investidura, exponiendo la gobernabilidad de España a los caprichos populistas e iliberales de los movimientos centrífugos.

Para tratar de calmar los ánimos con el destape de ‘Pegasus’, el Gobierno vendió su investigación cambiando a última hora los términos para incluir a los soberanistas en la Comisión de secretos oficiales y poder desbloquear la votación del plan anticrisis. Con Bildu, de momento, parece haber funcionado pues aprobaron el paquete de medidas gracias a ellos, pero con ERC será más complicado.

Con este cambio normativo, reduciendo las mayorías para que pudiesen acceder a una comisión que lleva dos años parada, los investigados podrán tener acceso a las actividades e investigaciones del CNI, organismo que investigaba las actividades de los golpistas tras el referéndum, así como el uso de los fondos reservados por parte de los ministerios que tienen asignadas este tipo como Interior, Defensa, Exteriores y el propio CNI. Se espera que en las próximas semanas la presidenta de la Cámara, Meritxell Batet, habilite el calendario de reuniones y, una vez comenzado, los diputados recibirán explicaciones del Gobierno sobre, por ejemplo, el supuesto espionaje.

Este cambio de última hora carece totalmente de sentido, tanto en la teoría como en la práctica, ya que no es posible realizar las investigaciones pertinentes a un grupo de personas que se ha saltado la Constitución para tratar de romper España para su propio interés. De esta forma los independentistas se aseguran estar al tanto de todos los movimientos y prácticas de seguridad del Estado.

Sánchez ha vuelto a caer en la trampa del independentismo cuando estaba desarrollando una práctica justificada, y que ya había sido anunciada por Interior en 2019, después de que estos hubieran incumplido la Carta Magna. Este movimiento no solo debilita al Gobierno en el Congreso, sino que lo deja en evidencia ante las exigencias independentistas y debilita al Estado. Sánchez tenía alternativa con PP y Ciudadanos y les volvió a cerrar la puerta, en favor de aquellos que no buscan más que alimentar sus propios intereses.

Lo peor de todo, es que seguramente la entrada en la Comisión no sea suficiente como para calmar al independentismo victimista, al que tratarán de recuperar con la mesa de negociación con Cataluña. El Gobierno vuelve con las rebajas y facilitará a ERC muchas de sus exigencias para aprobar las medidas a costa de difuminar la identidad del socialismo.

Sánchez está comenzando a cavar su propia tumba y puede que la de su partido, que perpetua las acciones de su líder. Ha dejado muy claro que prefiere pactar con los enemigos de España antes que con un Feijóo dispuesto, a diferencia de Pablo Casado, a sentarse a negociar. O como bien dice el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, «introducir a los lobos en el mismo rebaño de las ovejas».

Los cambios deben ser más que de nombre

Con la llegada de Feijóo a Madrid para liderar el nuevo proyecto nacional del Partido Popular, se abren nuevos escenarios en el panorama político. La fragmentación de la extrema izquierda en España, con la posibilidad de que Yolanda Díaz lidere un nuevo partido político, hace que más complicado que Pedro Sánchez, por más que quiera, pueda repetir el actual bloque de investidura; y todo ello en el caso de que vuelva a ganar las elecciones, algo que según las encuestas estaría muy reñido con el nuevo líder popular.

FUENTE: EFE

En este escenario se presenta Alberto Núñez Feijóo, al que confían desde su partido que vuelva a relanzarles en las próximas elecciones con el pretexto de ser un hombre que no se acerca a los extremos. Esta posibilidad, como bien decía nuestro presidente en un artículo publicado el 7 de abril en El Mundo, puede que sea la última oportunidad para abordar la posibilidad de un acuerdo de Estado que mire por los españoles. Así bien, debemos repetir que debe haber intenciones por ambas partes para llegar a un acuerdo de tal calado.

La incertidumbre ahora reside en que el cambio en el PP sea solo de nombres y no de formas de hacer política. Feijóo llega a Madrid con un cartel de político ganador, tras no perder unas elecciones desde su llegada a la presidencia de la Xunta de Galicia en 2009, sin necesidad de pactar con nadie para gobernar. No pasará eso en las próximas elecciones, en las que, en cualquier caso, tendrá que negociar en caso de ganar.

Es aquí donde Feijóo debe distinguirse del anterior líder y no alinearse con la extrema derecha frente al Gobierno, para continuar con su discurso de evitar a alinearse con el extremo y alejarse políticamente de ella, que fue uno de los errores de Pablo Casado al querer asemejarse a ellos para recuperar votantes (lo que finalmente terminó por debilitar al partido).

No estamos hablando únicamente de la posibilidad de formar un Gobierno PP-PSOE, que sería muy complicado. Hablamos de mantener unos consensos básicos que garanticen lo mejor para todos. De la responsabilidad de ambos depende la supervivencia de sus partidos para que España no dependa de los designios de la extrema derecha e izquierda.

Alejarse del iliberalismo y de los partidos populistas, reduciéndolos a oposición, traería a España la concordia que necesita tras un periodo de bipartidismo en el que, debido a la actitud de ambas formaciones, favorecieron un ecosistema de polarización social que han aprovechas los partidos iliberales que tanta fuerza han conseguido a día de hoy.

El ejemplo de Francia, un país donde la derecha y la izquierda clásica han pasado al segundo plano con el auge de los extremos y sustituidos por un centro fuerte, puede hacerse realidad en España si tanto PP como PSOE son responsables con España. Los grandes partidos constitucionalistas tienen la oportunidad de centrarse para trabajar por los españoles sin necesidad de acudir a los partidos extremistas.

Feijóo debe ser capaz de tender esos puentes que no ha sabido tender Casado, y no puede esperar a los próximos comicios para tratar de hacer ver a los socialistas que sus socios no hacen bien a España. Los cambios han de ser reales, no solo de nombres. Sánchez no debe pasar esa oportunidad y tiene que aprovechar la entrada de Feijóo para recuperar la seriedad política española, algo que la Europa actual demanda de un país importante en el continente como es España.

¿En qué momento España se vio obligada a tomar esta decisión?

FUENTE: EFE

¿Qué ha pasado para que la geopolítica haya colocado a España ante la tesitura de aceptar las presiones para pactar con Marruecos o continuar con la relación en los mismos términos con Argelia? ¿En qué momento España ha perdido el equilibrio de las relaciones en el Magreb? No es baladí que el único contrato de gas que Argelia pone en revisión es el de España, mientras fortalece su alianza con Italia.

En plena crisis por la guerra de Ucrania y Rusia, con una clara importancia de la energía para muchos países, Marruecos sorprendió a todos al filtrar una carta enviada por Pedro Sánchez al monarca Mohamed VI. En ella se daba un giro de 180 grados en la política mantenida por nuestro país durante los últimos 10 años en relación al Sáhara Occidental, antigua colonia española, reconociendo la autonomía de Marruecos sobre el territorio saharaui.

Este movimiento de Marruecos ha provocado la incredulidad de los socios de Gobierno de Sánchez y de Argelia, que se encarga de proporcionarnos cerca del 40% de todo el gas que se consume en España y que ahora estaría en juego tras este movimiento tan repentino e inesperado. Pero, ¿en qué le afecta a Argelia esta nueva posición de España en cuanto a la autonomía del Sáhara Occidental?

El tema no es sencillo, y es que, desde hace más de 50 años, ambos países han tenido conflictos sobre el borde fronterizo que delimita ambos países, guerras como la de las Arenas o el conflicto por el Sáhara Occidental. Este último es el que nos ocupa y, en relación a estos países, el Sáhara ha sido un tema de disputa entre ambos países debido a las intenciones anexionistas de Marruecos sobre el territorio, como parte de su movimiento irredentista del Gran Marruecos. Argelia, que, en principio, no mantiene ninguna reclamación territorial sobre la zona, ha apoyado desde siempre al Frente Polisario y mantiene tanto un reconocimiento como relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática, el ente de gobierno del Sáhara Occidental que mantiene el control sobre un pequeño porcentaje del territorio que no está bajo ocupación marroquí.

De esta forma, la posición de apoyo a Marruecos que ha cogido nuestro país puede poner en peligro nuestro acuerdo comercial respecto al gas y países como Italia se encontrarían a la cola esperando a que esta situación terminara por ocurrir. La posibilidad de que esto pueda suceder es algo que, a priori, ya contemplaba el Gobierno español. Este 2022 España ejecutará la compra de gas argelino más baja de los últimos 20 años, mientras que consigue que Estados Unidos, socio de Marruecos, sea su principal proveedor, evitando así cualquier complicación derivada de este acuerdo.

Estados Unidos y Francia, dos de los principales países desarrollados del mundo actual, tienen a Marruecos como aliado estratégico en el norte de África y la posición de España como ‘puerta de Europa’ desde el sur, por lo que les interesaba recuperar la relación de ‘colegueo’ entre ambos países, cuando las relaciones estaban rotas desde que Sánchez acogió al líder del Frente Polisario para recibir atención médica en nuestro país, algo que la monarquía alauí vio como una provocación.

Este acuerdo, por tanto, nace de la presión de Francia y Marruecos para cerrar un frente estratégico con España y Marruecos, desmarcando a España de Argelia socio clásico de China y Rusia, con los que tiene grandes relaciones comerciales. De esta forma, tanto Macron como Biden garantizan una mejora en las relaciones entre sus dos aliados, mientras sucede la crisis entre Occidente y Rusia con la invasión a Ucrania.

La guerra de bloques entre Estados Unidos y Occidente con China, Rusia y sus aliados. Tras este movimiento de España, China no tardó en contestar a Sánchez acusándole de dedicarse a “juegos estratégicos” en la región saharaui, diciendo que tanto ellos como Argelia “tienen una larga historia y apoyan la paz y la justicia”, que se lo pregunten a Hong Kong. Esto es el juego de la geopolítica y por el control los grandes bloques se olvidan de actuar bajo sus principios éticos, si es que alguna vez los tuvieron, para lograr sus ansias de control geoestratégico.

Para España, este movimiento geopolítico, con su consiguiente cambio de opinión en el apoyo a Marruecos, no se fundamenta solo en el Sáhara; es algo más. Para el Gobierno, este acuerdo se enmarca en la necesidad de blindar las ambiciones de Mohamed VI con Ceuta, Melilla y el archipiélago canario o la promesa de que combatirán la inmigración, las redes de narcotráfico o el yihadismo de manera permanente. Ahora, solo toca esperar a ver la evolución de este acuerdo en el tiempo.

La autonomía estratégica europea: el momento de hacerse valer

Europa vive tiempos convulsos. El estallido del conflicto en suelo ucraniano, hace que en Europa haya que replantearse muchos asuntos dados por supuestos hasta hace pocos días. España no escapa ni mucho menos a esta cuestión que en el fondo refleja el problema de mantener una posición geopolítica complicada con una generación de líderes políticos escasamente preparados para la guerra. Esta crisis occidental provoca que se vuelva a poner en duda la autonomía estratégica de Europa frente a agentes como EEUU y la propia Rusia.

FUENTE: EFE

Este ataque a Ucrania deja en evidencia el papel de la Unión Europea y la necesidad de tener capacidad propia de actuación independiente incluso de sus propios aliados cuyos incentivos no son coincidentes. Para lograr una realidad en términos de autonomía estratégica, los países que conforman la Unión deben tener una visión común y unificada sobre las decisiones que se deben tomar. La mentalidad de colmena no es algo sencillo de lograr, y es que cada país vive sus propias realidades y necesidades de forma totalmente distinta. Europa está formado por un conjunto de países con culturas, historia y estrategias independientes entre sí, por lo que conformar un bloque de actuación se antoja una tarea complicada pero necesaria.

El proceso para conseguir esta autonomía no se producirá en el corto plazo. El poder disuasorio de EEUU seguirá siendo fundamental durante muchos años si se siguen sucediendo este tipo de conflictos, por lo que hay que empezar a construir credibilidad en el exterior. Esta independencia, debe seguir siendo compatible con nuestros socios de la OTAN y hay que comenzar a trabajarla a partir de pequeños objetivos que nos otorguen cierto grado de autonomía exterior, sin dejar de contar con los americanos.

Este logro sería positivo para los americanos, ya que, al comprender los deseos de una autonomía real, estarían favoreciendo una OTAN más fuerte y cohesionada. En la práctica, en Washington las posturas siguen inmóviles por el momento, pero los americanos pueden entender con esta crisis que Rusia nunca va a dejar de tocar a su puerta. Que cada vez que intente centrarse en competir con Pekín, que es su principal rival en el actual contexto internacional, se encontrará con Moscú volviendo a actuar. Washington debe ver la ventaja de que sean los europeos los que se encarguen de su propia seguridad, o al menos tengan poder de disuasión (que es una de las asignaturas pendientes). Estados Unidos no va a abrir repentinamente los ojos a esta realidad y Europa debe hacerse valer para que esta situación se alcance lo antes posible. A día de hoy, los americanos ven la ventaja de que los europeos se impliquen: pero a través de la OTAN, no de un proyecto de la defensa de la Unión, que es el objetivo a seguir.

Este cambio de paradigma debe ser una buena noticia para nuestro país. A España se le abre una puerta que debe aprovechar para formar parte de esta ‘nueva Europa geopolítica’, debiendo recuperar una postura propositiva y proactiva frente a los socios de la Unión en cuestiones de máxima importancia, ganándose el respeto de Europa mirándose en el espejo de países como Francia y Alemania, los cuales gozan incluso de independencia frente a la UE. España ha de abandonar la posición de mero cumplidor de las órdenes y designios del resto, contribuyendo activamente a las políticas comunes y la toma de decisiones.

Es momento de trabajar unidos para atacar este contexto de máxima urgencia. Rusia ya ha puesto a trabajar a su máquina de propaganda, informando de la guerra en suelo ucraniano como si de una realidad paralela se tratase. Vladimir Putin sabe bien lo que hace, ha sido líder del KGB y tiene las armas más poderosas que existen: los medios de comunicación.

Desde los motores de búsqueda y redes sociales ya se ha inhabilitado toda clase de ‘información’ vertida desde estos canales, de forma que la desinformación y las ‘fake news’ no intoxiquen a la población. Desde la Comisión Europa, se ha prohibido la difusión de este tipo de informaciones, lo que es normal ya que actúan como una maquina más dentro de esta guerra.

Las voces que critican estas medidas porque “va en contra de la libertad de prensa” no recuerdan el poder que este tipo de informaciones tenían durante el nazismo, siendo la propaganda una de sus mayores y más efectivas armas. Y es por eso que esta decisión no ataca a la libertad de prensa, sino todo lo contrario. Cuando estas empresas se dedican a difundir la visión del Kremlin, Europa no toma medidas contra medios de comunicación, sino contra canales de propaganda.

Estamos viviendo una guerra en toda regla y Rusia ya ha sacado todo su arsenal a pasear. Europa debe garantizar la seguridad de sus ciudadanos y cerrar este oscuro capítulo cuanto antes, para que (junto con España) puedan ponerse a trabajar en reforzar el principio de autonomía estratégica y su posicionamiento junto con los grandes bloques.

La gran subasta

La negociación presupuestaria es siempre un tira y afloja entre el Gobierno y el resto de grupos parlamentarios. Si en la última edición de nuestra newsletter hablábamos de los intentos del Partido Nacionalista Vasco (PNV) por romper la Denominación de Origen Rioja con fines políticos y tener poder de decisión en la producción de los vinos de La Rioja alavesa, en esta hablamos del desbloqueo de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) a los Presupuestos Generales del Estado debido a la aprobación de la Ley Audiovisual.

FUENTE: EFE

Esto reservará un mínimo anual de 15 millones de euros para la producción de películas y series en catalán y demás lenguas cooficiales, así como la creación de un fondo público que asegure el doblaje al catalán de series de plataformas internacionales, según los detalles avanzados por ERC. 

La formación independentista asegura que, con este acuerdo, que ha permitido dar luz verde a la tramitación de los Presupuestos en el Senado, «todas las plataformas que operan en España, incluso las que tengan su sede en el extranjero como Netflix, HBO o Disney Plus, tendrán que financiar cada año producciones audiovisuales en catalán, por una vía o por otra. 

Así, cada año se destinarán un mínimo 15 millones de euros a la producción en catalán y en el resto de lenguas oficiales, lo que significa un 15% del 70% de la producción total que España exige a todas las plataformas (incluida las radicadas en el extranjero) a través del artículo 117 del anteproyecto, que establece la obligación de destinar el 5% de los beneficios a producciones europeas. Esta medida se recogerá en la ley y así no dependerá cada año de los presupuestos. 

Por su parte, el PSOE destaca que el acuerdo «encaja en la directiva europea» y también en la política del Gobierno de promoción de las lenguas cooficiales. Así ha querido poner en valor la ley «en su conjunto» porque supondrá «un punto de inflexión» para el sector audiovisual en España. 

Es inadmisible que los presupuestos se negocien al mejor postor. Por un lado, el Gobierno no puede generar una subasta con los recursos que se deben emplear en la mejora de los recursos del país. Y por el otro, es vergonzoso destinar recursos públicos para contentar los deseos del independentismo en otro refuerzo más a su proyecto de separar Cataluña de España sin tener la calidad de país. 

Desde ‘La España que Reúne’ nos parece que tomar este tipo de decisiones, puramente políticas que no buscan el beneficio común, solo empeora la calidad democrática de nuestro país. No es el momento más adecuado para seguir distanciando a los ciudadanos y decisiones como esta solo generan una tensión mayor entorno a Cataluña.  

Claves de los Presupuestos Generales del Estado

Tras un año convulso, al Gobierno le toca conseguir la aprobación de las Cortes de los Presupuestos Generales del Estado para 2022. No será tarea fácil después de la reducción en 1,6 puntos de la previsión de crecimiento para España este año (4,6%) por parte de la Comisión Europea.

FUENTE: EFE

Si ya de por sí el proyecto de Presupuestos no era realista (tal como han subrayado diversas instituciones públicas y privadas en los últimos meses), la revisión del crecimiento previsto por parte de la Comisión Europea ha terminado de romper el discurso del Ejecutivo. Las cifras publicadas por el Gobierno se quedarán lejos de cumplirse tras lo expresado por la Comisión Europea, con un gasto elevado que no permitirá cumplir el déficit y por el que Europa pedirá explicaciones a partir de 2023 y, por si fuera poco, con una estimación de crecimiento del PIB que para el año que viene se ha reducido en ocho décimas (5,5%).

El proyecto de ley, que está ahora en manos de los grupos políticos de la Cámara Baja (especialmente los socios habituales del Gobierno), fue presentado por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, hace aproximadamente un mes; ahora es momento de negociar y todo queda supeditado a los clásicos acuerdos entre partidos en base a distintos intereses ideológicos, pero primero analizaremos las claves de estos PGE para el año que entra.

Los del año próximo, serán los presupuestos con mayor gasto público de la historia, 240.000 millones de euros, gracias a la entrada de los fondos europeos a nuestro país, que han sido muy importantes para dotar de semejante músculo financiero al Estado. El Gobierno, que da por hecho que contará con la llegada de 27.633 millones adicionales de los fondos europeos, confía en que éstas sean las cuentas que impulsen la recuperación.

Empleo

Según los datos manejados por el Gobierno, la recuperación económica para el próximo año está cifrada en un 7%, lo cual se verá en el empleo que, según este texto, en España crecerá un 2,5%. Esta situación llevará a una tasa de paro del 14% para finales del próximo año.

Para la cartera de Trabajo, la reactivación del mercado laboral supondrá una reducción en las prestaciones y mayores ingresos en cotizaciones. Por su parte, el SEPE prevé un gasto de cerca de 22.500 millones de euros que en su mayoría irán a parar a prestaciones no contributivas. En total, este gasto se reducirá un 10% en comparación con el de 2021.

Energía

Los Presupuestos Generales del Estado para el año 2022 establecen además un incremento del gasto del 1,2% en el capítulo de energía e industria, que contará con una dotación de 11.316 millones de euros. En este apartado, la inversión experimenta un incremento vinculado a la mayor compensación para la industria para frenar el incremento del precio de la luz.

Sanidad

Año y medio después del inicio del coronavirus, la partida del Ministerio de Sanidad cae por la menor inversión en vacunas. En concreto, cae un 9,9%. Sin embargo, la cifra tiene dos lecturas: teniendo en cuenta las vacunas, hay menos presupuesto total (ese 9,9%), pero sin ellas hay más (un 11%).

El año pasado, Sanidad obtuvo un presupuesto de 7.330 millones debido a la inversión en las vacunas que estaban a punto de llegar. Sin embargo, este año, con 37 millones de personas ya vacunadas, se va a destinar menos de la mitad de dinero a este aspecto. Si en las previsiones del año pasado la vacunación supuso 2.436 millones de los Presupuestos, en las de éste se quedará en 1.172 millones.

Cultura

El Ministerio de Cultura ya contó en este ejercicio con su mayor presupuesto en una década, pero este año el Ministerio contará con un 38,4% más que en 2021. El dinero con el que contará la cartera de Miquel Iceta pasará de cara a 2022 de 1.148 millones de euros a 1.589 millones. De ellos, 356 millones proceden de la Fondos de Recuperación europeos.

Recortes

El Gobierno sí ha reducido su asignación a la corporación RTVE un 6,3% para dejarla en 443 millones de euros, 30 millones menos que los adjudicados en los anteriores Presupuestos Generales del Estado.

Además, el Gobierno congela la asignación dedicada a la Casa Real. En concreto, ha previsto un total de 8.431.150 euros en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2022. Esta cifra implica una congelación respecto a la del ejercicio 2021 tal y como se consignó en la sección 01 de las cuentas del Estado y publica la Casa de su Majestad el Rey en su página web.

Pensar antes de actuar

La catastrofe natural de La Palma ha sacado lo mejor de las personas con innumerables acciones por parte de personas y asociaciones de todo el país para poner de forma desinteresada toda la ayuda que está en su mano y que, sin duda, necesita la isla..

Fuente:EFE

De nuevo y por desgracia, ha sacado también lo peor de algunos políticos, que no han sopesado las consecuencias de algunas de sus decisiones y palabras para tratar de calmar los ánimos, los cuales han terminado alterando

Los casos más sonados hasta el momento han sido la de la ministra de Turismo, Reyes Maroto; el alcalde de la capital de España, José Luis Martínez-Almeida y el senador ‘popular’ Rafael Hernando. Sus resbalones o grandes fallos han sido producidos por distintas y desafortunadas acciones que, creemos que sin ánimo de causar malestar en los españoles, esperamos que no se produzcan más por parte de nuestros representantes políticos.

En el caso de la primera, la ministra Reyes Maroto tuvo un desafortunado comentario con respecto a la erupción de Cumbre Vieja. La ministra de Turismo definió el volcán como un «espectáculo maravilloso» y un reclamo turístico aprovechable, mientras cientos de personas veían como perdían todo lo que tenían. De esta forma, la ministra de Turismo ha querido priorizar la tranquilidad del turismo sobre las cientos de familias que están sufriendo en la incertidumbre que rodea a la isla desde hace varias semanas y sin dejar de obviar la peligrosidad de este suceso en las vidas humanas, ya sean turistas o no.

Por parte del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, su proposición de ayuda a La Palma no ha gustado demasiado a los madrileños, que han visto como el responsable de su ciudad ha ofrecido todos los medios a su disposición para tratar de paliar o controlar los efectos de las erupciones. Esto no debería ser en ningún caso un resabalón, el problema viene cuando hablamos de su gestión el pasado año con la llegada de la borrasca Filomena. Durante el temporal el alcalde prometió a los madrileños la movilización inmediata de todos los recursos para evitar el colapso de la capital de España, lo cual no llego a ser cierto y fue utilizado por el alcalde popular en una maniobra contra el gobierno de Pedro Sánchez.

El último de los casos lo protagoniza el senado Rafael Hernando, que criticó con dureza que los ministros y el propio Pedro Sánchez se acercasen a La Palma a “hacerse la foto” cuando miembros de su partido acudieron del mismo modo a la isla en un acto considerado previamente por él como una falta de respeto a los afectados y una frivolidad ya que su presencia no iba a hacer más que estorbar.

Es una vergüenza que hasta en las grandes catástrofes los políticos de los dos grandes partidos de nuestro país, que deberían ser ejemplo de saber estar y de ejemplo democrático, no hagan más que actuar de forma irresponsable para con sus actos y palabras. La política no es un circo mediático y no pueden ser las figuras políticas las que quieran convertirlo en ello para recibir un rédito partidista y, como decía el señor Hernando, frívolo. La sociedad está muy descontenta con el trabajo de nuestros políticos y es por cosas como estas. Señorías, tomen conciencia de sus actos antes de que sea demasiado tarde.

Alemania: Un cambio templado

Tras la incertidumbre y la emoción del día electoral viene la reflexión sobre el camino a tomar a la vista de la situación en la que han puesto los electores a las formaciones políticas.  

Fuente:EFE

Por Francisco Sosa Wagner, catedrático de Derecho Administrativo

La primera observación que debe interesar en España es el procedimiento que se pone en marcha para la formación del nuevo Gobierno. En Alemania no existe un encargo del  Presidente de la República al ganador de las elecciones. El iter político funciona de otro modo. En este momento se han abierto negociaciones previas entre los verdes y los liberales para “sondear” (Sondierungsgespräche) las posibilidades que existen de un trabajo en común. Cuando se haya alcanzado un acuerdo básico entre ellos vendrá la apertura del diálogo con los partidos mayoritarios, el SPD y la CDU-CSU. 

Se determinará así cuál de ellos va a ostentar la cancillería. 

A partir de estos acuerdos, un grupo numeroso de expertos designados por los partidos se centrará en la tarea de redactar el documento del programa del Gobierno pormenorizado y detallado (Koalitionsvertrag) que al final ha de ser aprobado por los diputados encargados de la negociación. Todo este proceso no se lleva a cabo en un par de sesiones sino que requiere un tiempo dilatado que se mide, no por fines de semana sino por meses. Al final, ya firmado por los partidos que van a integrarse en la coalición, se publica (ahora en la red). 

Así, todos los ciudadanos que lo deseen pueden comprobar a qué se ha comprometido el partido político al que ha votado y figura en la coalición de Gobierno. Y podrá seguir el grado de su cumplimiento y de su incumplimiento, un material indispensable para administrar su voto en la próxima cita electoral. El votante alemán dispensa a los partidos una fidelidad medida, no la propia del can doméstico, y en cualquier caso, al disponer de dos votos, no es infrecuente que los distribuya entre formaciones políticas distintas. 

Como se puede advertir nada que ver con el temerario espectáculo que nos ofrecieron los partidos políticos que hoy forman la coalición del Gobierno de España, cuyos líderes se fundieron en un abrazo apretado a las veinticuatro horas de haberse conocido los resultados. Bien es verdad que, como eran “muy de izquierdas”, el entendimiento estaba asegurado … 

Todo parece indicar que el candidato del SPD, Olaf Scholz, será el futuro canciller en una coalición con verdes y liberales que también nos puede servir de ejemplo. En aquella tierra no se practica el “no es no” sino el “vamos a estudiar en qué podemos ponernos de  acuerdo”. Las directrices básicas de la política alemana no van a verse alteradas, no olvidemos que una parte de la prensa (Der Spiegel, por ejemplo) publicó la semana anterior a las elecciones un amplio reportaje bajo el título “La merkelización de Olaf Scholz”. En la CDU-CSU las aguas bajan turbias como se ha demostrado en la bélica elección del presidente del Grupo Parlamentario que, sin embargo, ha sido pacífica en el SPD. 

Como seguidor de los debates en la televisión de los candidatos – a tres- he advertido un elemento positivo que es el respeto de los contendientes, en este caso, un Scholz hierático, un Laschet que practica bien la ironía y una Baerbock divertida contemplando cómo se fustigaban sus oponentes. Y un elemento negativo: la ausencia de referencias a Europa o a la política internacional cuando Alemania es actor principal en ambos escenarios. 

Solo hay una circunstancia en el proceso electoral en el que Alemania puede aprender de España: la precisión y la celeridad con que se dan a conocer los resultados. 

Procede añadir que ha pasado casi desapercibido el hecho de que en Berlín se han celebrado elecciones para el Parlamento de ese Land (Abgeordnetenhaus) que sesiona en el imponente edificio que albergó en el pasado el Parlamento de Prusia. La coalición gobernante ha estado durante los últimos años formada por SPD, Verdes, y Linke (La Izquierda). El SPD ha quedado en primer lugar seguido por los Verdes. 

Curiosidad añadida es que, al mismo tiempo que el berlinés votaba en la elección federal y en la de su Land, votaba en un referéndum – no vinculante- para permitir la socialización de empresas inmobiliarias especialmente poderosas. No apoyaban el sí más que Die Linke con entusiasmo y los Verdes con la boca pequeña. El SPD aconsejaba el “no”. Pero ha salido el “sí” y ya veremos cómo se administra esa victoria por el Gobierno del Land que se forme. 

También se han celebrado elecciones regionales en Mecklenburgo-Antepomerania. Un Land con vistas al Báltico que cuenta con un millón setecientos mil habitantes. El gran vencedor de la jornada electoral ha sido el SPD, cuya líder, Manuela Schwesig ya era la presidenta del Land. En segundo lugar, pero muy lejos, ha quedado la extrema derecha de la “Alternativa para Alemania”. 

En torno a las Navidades se habrán constituido el Gobierno federal y el de Berlín. Menos complicación va a ofrecer el de Mecklenburgo-Antepomerania. 

Se levantará el telón tras las fiestas.