El Tribunal Constitucional y los límites del poder del Gobierno

Hace 10 días que el Tribunal Constitucional decidió anular la restricción más dura impuesta durante el primer estado de alarma, el confinamiento domiciliario. Tras semanas de debate y un primer pleno en el que no se llegó a cerrar nada, el tribunal, extremadamente dividido, -seis votos a cinco- se inclinó finalmente por considerar que la intensidad de la limitación al derecho a la libre circulación excedía lo permitido bajo el paraguas jurídico del estado de alarma.

La sentencia sostiene que la limitación de algunos derechos fundamentales fue de tanta intensidad que, realmente, se trató de una suspensión; algo que sólo cabe dentro del marco del estado de excepción. La ley prevé un mayor control parlamentario sobre el Ejecutivo en el estado de excepción, ya que su declaración debe recibir el aval de las Cortes previamente y no con posterioridad, como es el caso del estado de alarma.

El TC estima de esta forma un recurso de inconstitucionalidad. Lo hace, sin embargo, de forma parcial, según fuentes del tribunal consultadas por algunos medios de comunicación. La sentencia rechaza partes del recurso, como la que también consideraba inconstitucional la limitación a la actividad económica, algo que hubiera abierto la puerta a reclamaciones económicas de negocios y empresas al Estado.

Según quedó reflejado en la primera deliberación de tribunal, la sentencia establece que las medidas más duras del Gobierno de Pedro Sánchez estaban justificadas desde el punto de vista sanitario. Eran adecuadas y estaban alineadas con las adoptadas en otros países de nuestro entorno y las propuestas desde organismos internacionales. Sin embargo, la vía para aplicarlas no fue acertada por parte del Ejecutivo de Sánchez. El estado de alarma no permitía suspender derechos como la libre circulación o a establecer la residencia en el lugar del territorio español que se desee.

Esta resolución ha ocasionado problemas en el seno del Gobierno de Sánchez, que vuelve a poner en duda el trabajo de la justicia, donde no ocultan su tremenda irritación por el varapalo infligido por el Tribunal Constitucional. Nada más oficializarse la noticia, el Ejecutivo aseguró que «respeta» la decisión del tribunal, aunque mostró su «sorpresa por su carácter inédito» y advirtió de que es una decisión «sin precedentes». Horas más tarde, la recién nombrada ministra de Justicia, Pilar Llop defendió que «la actuación del Ejecutivo fue conforme a los parámetros constitucionales» y que el confinamiento salvó «cientos de miles de vidas».

Como hemos visto en las votaciones del tribunal, ha habido gran división entre los magistrados por sus decisiones. El lunes de esta semana, se hizo publica la discrepancia de Juan José González Rivas, presidente del Tribunal Constitucional, acerca de la opinión mayoritaria del tribunal sobre la inconstitucionalidad del estado de alarma y sostiene que no se suprimió el derecho a la libre circulación y que las medidas adoptadas fueron proporcionales para el objetivo de salvar vidas, lo contrario que se ha votado en la resolución final.

Así consta en el voto particular firmado por González Rivas de la sentencia por la que se declararon inconstitucionales varios preceptos del primer estado de alarma, entre ellos el confinamiento domiciliario. Medidas que —a juicio del presidente del tribunal— representaron «una contribución muy importante para evitar el contagio masivo de una enfermedad entonces desconocida y mortal». 

No es momento para que el TC sufra un proceso de división interna. Los magistrados deben defender que se mantenga el amparo de la Constitución por el bien de la nación, independientemente de preferencias políticas y de sus divisiones internas.

Qué esperamos de 2021 y qué debemos abandonar de 2020

2020 no ha sido un año fácil para nadie. Como siempre, cuando empieza cada año, lo encaramos con fuerzas y buenos deseos, con la intención de que año tras año todo vaya mejor para nosotros como individuos y, como no, también como sociedad. Este 2020 ha sido de los peores que se recuerdan en décadas; la irrupción del coronavirus nos ha obligado a muchos a despedirnos de la forma más fría de amigos y familiares que nos han abandonado a causa del virus.

Este pasado año, La España que Reúne, se encontraba recién nacida y con un objetivo claro y optimista: el consenso entre los principales partidos para lograr un Gobierno de amplio centro representativo de la inmensa mayoría de los españoles. Fracasamos en el intento. El partido mayoritario optó por la coalición con una fuerza extrema y durante 2020 ha ido confirmando los peores escenarios que augurábamos para la gobernabilidad de España.

El camino de vuelta (la ‘reversión a la media’ constitucional) no será sencillo. Pero seguimos considerando -y así nos mantenemos- en la necesidad de un equipo de Gobierno constitucionalista que agrupe a la mayoría y afronte los retos y tareas urgentes que tiene España desde diversas perspectivas como la intelectual, la académica o la profesional; algo que el actual Ejecutivo formado por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias no ha conseguido lograr.

Bien es cierto que España ha vivido un año complicado y de lucha contra el virus, y debe ser prioridad acabar con él por el bien de todos los españoles. Desde La España que Reúne siempre hemos defendido que es un momento en el que, más que nunca en democracia, debemos estar unidos. Aun así, no podemos obviar las responsabilidades de un Gobierno, sin entrar en valoraciones de cómo han luchado contra la pandemia, que ha aprovechado la situación de seguridad jurídica y política que le ha otorgado durante casi un año el estado de alarma para aprobar de forma antidemocrática y a través de Decreto-ley medidas de gran importancia para nuestro país.

Los Presupuestos Generales del Estado para este 2021 ha sido otro de los grandes temas del curso que ahora dejamos atrás, el pacto con aquellos que quieren fragmentar España y con los herederos políticos de ETA no nos ha dejado indiferentes. El líder de Podemos tiene una estrategia que no pueden ni saben combatir los miembros socialistas del Gobierno. Mientras ellos se dedican a una gestión dudosa de sus competencias, Iglesias sigue inmutable su hoja de ruta. Creyeron algunos que el poder le iba a domesticar y que terminaría siendo absorbido por la responsabilidad institucional, pasado un año vemos que es él quien tiene la iniciativa.

2021, por tanto, creemos que tiene que ser un año no sólo para enderezar el rumbo de nuestro país, sino muy especialmente para empezar a construir todo aquello que se ha destruido. Es urgente para que España deje de ir en el furgón de cola de la Unión Europea y vuelva a ser una de sus locomotoras fundamentales en cuestiones de gran calado como la reconstrucción económica y social, la relación futura con Reino Unido tras el ‘Brexit’, la reconfiguración de las relaciones con los países más importantes a nivel global, especialmente Estados Unidos y China.

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Concentración, Cooperación y Unidad: mensaje del Presidente a nuestros miembros

En plena movilización política, económica y social para enfrentar las consecuencias de la pandemia provocada por el ‘coronavirus’, nuestro Presidente Sr. Nicolás Redondo Terreros, dirige unas palabras a los miembros del Club de Opinión «La España que Reúne», anunciando los próximos trabajos que se publicarán en los próximos días.

Estimados amigos de “La España que Reúne”:

Es en estos momentos, enfrentados a una crisis sin precedentes, cuando la sociedad tiene que reforzar sus lazos de ciudadanía y solidaridad ante una situación que atenta contra nuestra integridad personal y contra nuestro bienestar individual y social. Nuestra respuesta no puede ser más que una: la unión, la colaboración y la cooperación frente a un confinamiento que puede durar unas semanas más manteniendo paralizada nuestra vida económica, social y empresarial. Queremos dar pleno apoyo a nuestros compatriotas: personal sanitario, de seguridad, de producción, de distribución y a todos los que ocupan puestos de responsabilidad pública. Ninguno de nosotros estamos solos como nos transmitió S.M el Rey.

La gravedad de los sucesos dramáticos que la pandemia está provocando en la sociedad española y en todo el mundo nos llama, más que nunca, a la prudencia y a la moderación en las reacciones. Pero esta posición inquebrantable de “La España que Reúne” no nos impide recordar hoy, ni olvidar en el futuro, los errores que se han cometido, los fallos que se han visto de repente como si un gran fuego los resaltara. Tampoco olvidaremos las irresponsabilidades que se cometieron los días anteriores a la declaración del estado de alarma. Defendiendo el Estado autonómico, debemos reconocer que la epidemia ha puesto de manifiestos disfunciones entre ellas y entre el Gobierno de la Nación y entre las propias regiones. Hemos visto egoísmos locales en algunos dirigentes que oscilan entre la irresponsabilidad y la insolidaridad más abyecta. Hemos comprobado que el Gobierno puede gobernar en estos momentos de crisis gracias a la oposición, debido a que algunos de sus socios han huído ante la responsabilidad que impone la situación.

Creíamos que estas mayorías no eran adecuadas para gobernar en tiempos de normalidad. Pero ahora comprobamos, más si cabe, que efectivamente no lo son para estos dramáticos momentos. Con estos precedentes aseguramos que esas mismas mayorías serán incapaces por su naturaleza política de dirigir y aprovechar la gran explosión de solidaridad nacional que recorre España de norte a sur. De todo ello, tendremos tiempo de debatir en un marco que “La España que Reúne” procurará que sea racional y moderado, que tenga en cuenta la importancia de lo público y de la convivencia social que nos ha vuelto a definir como una Nación, rompiendo conveniencias personales, lugares comunes e interés de grupos muy determinados y minoritarios.

Desde nuestro Club de Opinión, no queríamos dejar pasar la ocasión de dirigirnos a todos vosotros, los que nos apoyáis cada día en nuestra labor de análisis, reflexión y acción. Nuestros objetivos de recuperar las bases de centralidad y estabilidad dentro

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de espíritu y letra de nuestra Constitución, no han cambiado ni van a cambiar con el objetivo de recuperar en España el consenso constitucional. Os deseamos a todos y cada uno de vosotros lo mejor según vuestras circunstancias. Estamos unidos por fraternales lazos de amistad y ciudadanía. Esperamos que vosotros y vuestras familias os encontréis bien de salud; con un saludo especial a aquellos que estáis teniendo más dificultades familiares, profesionales o personales.

También, queremos transmitiros confianza y serenidad. Sabemos que en estos días se abusa de las ‘palabras bonitas’ que se convierten en ‘lugares comunes’. Sin embargo, creemos que es muy importante introducir racionalidad en las decisiones, no sobre- reaccionar ante las noticias negativas y dejar de pensar sólo en el agobiante corto plazo y hacerlo con más horizonte temporal, sobre todo pensando en el ‘día después’ que llegará y debe de llevarnos a una sociedad más justa y solidaria. Cuando todo esto pase, habrá tiempo para juzgar actitudes y hechos de gobierno y nosotros estaremos allí, no les quepa duda. Pero ahora es el momento de concentración, cooperación y unidad para que las políticas públicas y la importantísima ayuda y solidaridad proveniente de la sociedad civil, tengan toda la efectividad necesaria para superar pronto esta crisis. Nuestro Club de Opinión se suma a estos esfuerzos. Pueden contar con nosotros.

Un afectuoso saludo.

Nicolás Redondo Terreros
Presidente de la Asociación “La España que Reúne”
firmas@laespanaquereune.com