
¡Qué cosas más extrañas suceden en Alemania! Nadie discute que el primer partido tome la iniciativa para formar gobierno. Parece claro que el centro-derecha, ganador de las elecciones, tendrá el apoyo de los socialistas alemanes. Volverán a formar una coalición política amplia, integrando también a los Verdes. Ninguno de los dos ha tenido la tentación de irse con partidos extremistas o enrocarse en el «no es no».
FUENTE: EFE
Parece que Alemania está por encima de los partidos y, desde luego, lo está por encima de las ambiciones personales de sus líderes. Son raros y extraños. No tienen coaliciones inexplicables y parecería imposible que el gobierno se apoyara en delincuentes sin juzgar o políticos que hubieran asaltado el poder.
Probablemente, los alemanes se pongan de acuerdo respecto a Ucrania y Rusia. En España, esa posibilidad no existe. El presidente del Gobierno, rodeado de «pacifistas» que apoyan a Rusia, de antiatlantistas que antes veían en Zelensky una marioneta de EEUU y ahora un obstáculo para la paz, no llamará al líder de la oposición.
Pero no lo hará. Seguiremos asistiendo a una política infantil, irreflexiva e irresponsable.
La diferencia entre Alemania y España no es solo política, sino cultural. En Alemania, los partidos entienden que el poder es un medio para servir al país, mientras que en España es un botín que se reparte sin el más mínimo rubor. Allí, los líderes comprenden que ceder en pos del bien común es una muestra de fortaleza, mientras que aquí, cualquier concesión es vista como una traición. No hay sentido de responsabilidad, solo cálculos electorales y estrategias para mantenerse en el poder.
La seriedad con la que Alemania aborda sus grandes desafíos económicos y estratégicos contrasta con la improvisación y el cortoplacismo español. Berlín entiende que el futuro de Europa está en juego y que las decisiones requieren consenso y planificación. Mientras tanto, en España, seguimos atrapados en debates estériles, en una política de trinchera donde la única prioridad es aniquilar al adversario. No es solo que Alemania nos saque ventaja; es que ni siquiera estamos compitiendo en la misma liga.

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España estaría en 1ª división si no fuese una PARTITOCRACIA EXTRACTIVA.
Con un PSOE que ha caído a lo más bajo con PS. Instalados en el “no es no”. Infantil y muy dañino para los intereses generales.
Sánchez es Presidente del Gobierno desde junio-2018, casi 7 años. Desde mucho antes ya apuntaba malas maneras, oído de personas cercanas a él, sobre todo del PSOE, llegaron a echarlo de éste cuando el partido se resistía a morir, Sánchez firmó la defunción. Estamos tan acostumbrados a esta nefasta clase de dirigentes políticos, a sus pésimas gestiones, a la tan deteriorada convivencia política, que no nos damos cuenta de la gravísima situación en que se encuentra España en casi todos los órdenes: político, social, económico, territorial, moral, educativo. He procurado estar al tanto de la situación española desde muy joven, radio, prensa en papel y digital. Pero he llegado a tal desazón y hartazgo que no quiero conocer el día a día de España, porque me hace daño, me entristece y me avergüenzo de una buena aparte de mis compatriotas, ya sea por sus acciones ya por sus omisiones. Todos hablan y hablan y hablan de las felonías de Sánchez, relatando todos lo mismo casi con idénticas palabras. Pero no oigo a nadie hablar de las soluciones, que debe de haber muchas, unas más factibles que otras. Si no somos capaces ni de proponer alternativas rápidas y reales a esta situación es que verdaderamente la sociedad española se ha desintegrado culturalmente, y se ha convertido en el hazme reír de tantos otros países que, aunque con problemas, siguen conservando su dignidad y su ilusión por continuar siendo no solo lo que son, sino lo que siempre se debe aspirar a ser, cada vez mejores. Mientras no oiga hablar de las soluciones a esta inédita encrucijada en que se encuentra España, ni quiero oír hablar de ella, ni de los españoles. Gracias.