La no reunión de la izquierda europea

La cumbre progresista de Barcelona ha reunido a líderes del eje latinoamericano y del activismo global, pero ha evidenciado una ausencia más relevante que cualquier presencia: la de la socialdemocracia europea clásica, hoy desplazada de este relato político.
FUENTE: EFE

No todas las cumbres dicen lo que dicen sus discursos. Algunas, directamente, dicen lo que callan. La reunión progresista celebrada en Barcelona, impulsada por el Gobierno español, ha querido proyectar una imagen de coordinación global de la izquierda frente al avance de la derecha internacional. Pero el efecto real ha sido otro: ha dejado al descubierto una fractura interna en el propio universo progresista. Porque lo que se ha visto en Barcelona no es la socialdemocracia europea en sentido estricto. Es otra cosa.

Una izquierda con acento latinoamericano

El núcleo visible del encuentro lo han protagonizado figuras como Luiz Inácio Lula da Silva, Gustavo Petro o Gabriel Boric, junto a mandatarios como Claudia Sheinbaum o representantes de una izquierda global de corte más político-identitario que institucional.

En ese ecosistema, el liderazgo de Pedro Sánchez actúa como puente: más un organizador de relato que un referente de una tradición política homogénea. La cumbre, en ese sentido, no articula una familia ideológica consolidada; articula una coalición de sensibilidades heterogéneas unidas más por el lenguaje del conflicto global que por un proyecto común de gobierno.

La ausencia europea define la foto

Pero lo verdaderamente significativo no está en el escenario, sino fuera de él.

No han participado los grandes referentes de la socialdemocracia de gobierno en Europa: ni el SPD en su papel histórico de eje del centroizquierda alemán, ni el Labour Party, ni las socialdemocracias nórdicas —Suecia, Dinamarca o Finlandia— que durante décadas han representado el modelo de izquierda institucional europea. Tampoco ha habido presencia relevante del Partido Demócrata estadounidense en su vertiente de gobierno.

La ausencia no es anecdótica. Es estructural.

Lo que estos partidos representan —gestión del Estado, pactos de estabilidad, reformas graduales dentro del marco liberal-democrático— queda fuera de una cita donde el eje discursivo se desplaza hacia la confrontación global, la denuncia del orden internacional y la retórica de bloques.

Dos izquierdas que ya no se reconocen

La distancia es cada vez menos ideológica y más operativa.

De un lado, una socialdemocracia europea que gobierna o ha gobernado con lógica de estabilidad institucional, disciplina fiscal, transiciones energéticas y gestión del consenso. Del otro, un espacio progresista global donde el lenguaje político se articula en torno a la polarización, la denuncia del sistema internacional y la construcción de identidades políticas más que de arquitecturas de gobierno.

No es que una haya sustituido a la otra. Es que ya no coinciden en la misma definición de lo que significa “gobernar”.

El problema no es la cumbre, es el espejo

La cumbre de Barcelona no es irrelevante. Es sintomática. Muestra hasta qué punto una parte de la izquierda europea ha dejado de operar como referencia central y ha pasado a ocupar un papel de anfitrión o facilitador de alianzas externas.

Y en ese desplazamiento aparece una paradoja incómoda: mientras la socialdemocracia clásica europea se mantiene en el terreno de la gestión, la nueva izquierda global ocupa el terreno del relato.

Uno administra el sistema. El otro lo describe —y, en ocasiones, lo combate.

Un espacio político en transición

Lo que Barcelona revela, en el fondo, no es la fortaleza de una internacional progresista, sino su fragmentación. No existe una única izquierda global, sino varias izquierdas que apenas comparten lenguaje común.

Y en esa disonancia se entiende mejor el vacío: no es que falten invitados. Es que falta unidad real.

Porque cuando los partidos que han sostenido el Estado del bienestar europeo no están, lo que queda no es una internacional progresista. Es una escena política distinta, todavía en búsqueda de definición.

1 comentario

  1. A. Javier dice:

    Yo he visto un reflejo edulcorado del Foro de Sao Paulo y del Grupo de Puebla. No me extraña que la izquierda democrática no haya querido salir en la foto.
    Por cierto lo de “progresistas” es un sarcasmo. Este “grupo” usa caladeros de votos para sus fines…a las pruebas me remito.

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