Cesar en la infamia: Pablo Iglesias debe ser destituido.

A lo largo de su historia, la democracia española ha tenido gobernantes buenos, malos y mediocres, idóneos y vulgares, ejemplares y corruptos. Gobernantes con sentido de estado y gobernantes que antepusieron sus intereses al bien común. Lo que no había tenido nunca hasta ahora es un gobernante que no creyera en la dignidad democrática de su país, y así lo aventara al mundo para afrenta de la ciudadanía y desprestigio del nombre de España. Un gobernante que se pusiera del lado del crimen.

Fuente: EFE

Nos referimos al actual vicepresidente de Gobierno y Ministro de Asuntos Sociales del Gobierno de España, Pablo Iglesias Turrión. Ya fue doloroso el ultraje de comparar la situación de Carles Puigdemont y su holgada estancia balnearia en Bruselas, fugado de la justicia española tras su fallida agresión al orden constitucional, con la de miles de compatriotas que dieron en el exilio, casi siempre miserable, a menudo atroz, tras la victoria franquista. La reacción de asco que sintió entonces la sociedad española, y en particular la parte que se le podía suponer ideológicamente más afín, hubiera debido propiciar un momento de reflexión para el Sr. Iglesias y para quienes le hicieron vicepresidente y le mantienen en el gobierno. Lejos de ello, el aún vicepresidente se permite, en plenas elecciones catalanas, declarar que en España «no hay una situación de normalidad democrática plena», socavando la imagen de nuestro país en un momento en que sus credenciales democráticas se ven oportunistamente puestas en duda por un ministro extranjero. A la injuria se suma así la deslealtad, con sus propios compañeros de gobierno, con todas las instituciones del Estado y con una inmensa mayoría de españoles, que seguimos apostando por la democracia nacida en 1978, dispuestos siempre a cambios y reformas que la mejoren, haciéndola más integradora y participativa.

La torrencial chabacanería intelectual y moral que ha derrochado el Sr. Iglesias en su carrera política merecería un inventario detallado que no haremos aquí. Admitimos sin embargo que él nunca ha engañado a nadie. Se ha presentado siempre como lo que es: una persona socializada en el rencor e incapaz de comprender la importancia histórica y la altura moral del gesto de reconciliación entre españoles que, en una Transición que desprecia, fundó nuestro régimen de convivencia democrático. Deshacer aquel abrazo entre españoles ha sido siempre su objetivo declarado. Las bofetadas a las víctimas del terror y los halagos a los criminales forman parte sin sombras y ocultaciones de su escaso bagaje. Como en aquella ocasión en que, buscando el aplauso de los fanáticos, alabó la perspicacia de ETA, por haber sido la primera en «darse cuenta» de que nuestra Constitución del 78, mero «papelito» a su decir, no había traído ninguna democracia digna del tal nombre, avalando así implícitamente la larga historia de terror de ETA.

No, Pablo Iglesias no ha engañado a nadie, aunque cabe preguntarse por qué forma parte del gobierno de un Estado que él mismo no considera plenamente democrático y de una nación que cree artificial y opresora (cuyo nombre, «España», según confesión propia, le cuesta pronunciar). Si realmente cree que España no es una democracia su deber es combatir a su gobierno gallardamente desde la oposición, sacrificando su generosa nómina de vicepresidente en el altar de sus ideales.

Pero la impostura de quien aspira a gobernar un país que desprecia es una curiosidad que no debe importarnos. Lo que nos importa es su presencia en el Gobierno de España, a invitación del Partido Socialista Obrero Español, después de que durante la campaña electoral el entonces candidato Pedro Sánchez negara su intención de formar gobierno con Unidas Podemos, haciendo precisamente de la presencia de Iglesias en el gabinete el principal escollo. Bien, el experimento ha agotado su curso. Ningún logro, ningún esfuerzo loable se le conoce al Sr. Iglesias en el ejercicio de su cargo. Hacer declaraciones imperdonables y ver series de televisión mientras parecen ser los únicos contenidos de su cartera y de su “amplio propósito” para la legislatura.

Por todo ello, pedimos el inmediato cese del vicepresidente Iglesias. Los patéticos intentos de disculpar su conducta comprometen a todo el gobierno –un órgano, recordemos, colegiado–. Si su destitución no se produce, el coste electoral que pueda sufrir el Partido Socialista será lo de menos. Más debería preocuparnos el precedente de haber llevado al gobierno a una persona cuya única virtud conocida es la demagogia y cuya única vocación es el frentismo. Las palabras tienen consecuencias. La democracia española no se puede permitir la presencia de un pirómano en el Consejo de Ministros. Ante la historia quedará la responsabilidad de quien lo nombró.

«En la neutralidad ante la barbarie, es la barbarie la que gana»

Manifestantes radicales enfrentándose a la Guardia Civil en Alsasua. Fuente: @FuerzasDelOrden 
Ocurre en Alsasua. Una jauría envalentonada escupe su odio en la plaza pública.

El alcalde de la localidad –aclaremos, no pertenece a Bildu– se explica: “si hace meses autorizó un acto constitucionalista, su sentido de la neutralidad le lleva a autorizar este de ahora”.

En este tiempo que golpea a España, como a nadie en Europa, necesitamos horizontes claros, nunca abandono de responsabilidades públicas; confianza, no propaganda inane que tapa el vacío de quien la emite.
La equidistancia exquisita del regidor de Alsasua convoca a lo peor. En la neutralidad ante la barbarie, es la barbarie la que gana.



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Acabar con la división y la discordia, recuperar el diálogo constitucional. Documento de Trabajo Nº 5

El Club de Opinión «La España que Reúne» publica el quinto Documento de Trabajo titulado «Acabar con la división y la discordia, recuperar el diálogo constitucional» en el que se analiza la necesidad de un acuerdo común previo para defender una posición fuerte en Europa ante la reconstrucción económica y social. 

España no puede trasladar a Europa las divisiones que la debilitan, con lo cual es necesario acabar con la división y la discordia reinantes para recuperar el diálogo entre los partidos constitucionales, dejando a los extremos a un lado populistas –vengan con la etiqueta que vengan, de izquierda o derecha- y también los independentistas.

De esta forma, España podrá participar con reconocimiento y autoridad en las decisiones europeas, especialmente en el diseño de la reconstrucción, en la aportación de políticas fiables para la ciudadanía, en hacer frente a los embates populistas que persiguen debilitar el edificio europeo del que formamos parte.

Covid-19, el nombre frío de nuestra pesadilla. Se cuenta las víctimas por decenas de miles, en una letalidad arrasadora sobre nuestros mayores, en la conciencia de nuestra propia fragilidad.

Tiempo será de hacer el balance completo que necesitamos, de los modos en que afrontamos la pandemia. Será imposible que nuestra Nación aborde un futuro confiado sin hacer el recuento que nos debemos.

Ahora sabemos que la imprevisión, la falta de medios y la descoordinación nos hicieron –nos hacen– más vulnerables frente al virus. España ostenta unas dramáticas tasas en víctimas mortales por millón de habitantes y de sanitarios contagiados que, por sí mismas, dan medida de en qué se ha fallado. Es un ejercicio obligado de respeto a nosotros mismos reconocer así los hechos, no nos podemos engañar aquí. Se trata de una realidad desnuda que nos interpela a todos.

Se pueden evocar otros países que también lo hacen mal, y es cierto, el fracaso también afecta a otros. Pero preferimos mirar a aquellos que lo hacen bien, y tratar así de comprender. En la Unión Europea, países tan distintos como Portugal, Alemania, Austria, Grecia o los escandinavos se colocan en este grupo de los que lo han hecho bien. Con gobiernos de izquierda, derecha o coalición; unos con sistemas sanitarios poderosos, y otros en grave deterioro; comparativamente más ricos que nosotros, también más pobres. Todos ellos tienen en común la eficiencia. Saben que el virus no se puede combatir con propaganda, improvisaciones, ni querellas políticas vocingleras. Una feliz combinación de anticipación, buen criterio, liderazgo sereno, diálogo permanente y comunicación transparente les permite a todos ellos hacer las cosas bien y minimizar los efectos de la pandemia.

España no se puede permitir continuar como hasta ahora. Es nuestro porvenir el que está en juego, nada resulta más dramático que fracasar a la hora de afrontar la pandemia y sus consecuencias.

En lo económico y social un escenario abrumador se abre ante nosotros: el descenso dramático de la producción, la parálisis de sectores decisivos para España como el turismo y la hostelería, la amenaza incalculable del desempleo, quiebras empresariales, pérdida de nivel de vida,… Todo ello forma parte del cuadro de lo que tenemos por delante. Nada será más antisocial que fracasar ante ese desafío.

firmas@laespanaquereune.com laespanaquereune.com/

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page1image2621291696 page1image2621291984

page2image2620245920Disponemos de dos formas de hacer frente a esa tarea. Una consistirá en aceptar que el esfuerzo por venir requiere la colaboración de todos. La otra pretenderá proseguir en el camino a ninguna parte de enfrentamiento y división en que se extravió la política en España desde hace demasiado tiempo.

Debemos elegir y nuestra elección es clara: necesitamos cerrar con urgencia la ruta de división política que camina a ninguna parte. Porque nada tan negativo como el empeño en destruir al que es distinto, la exclusión sectaria del otro que no piensa como nosotros nos remonta a lo peor de nuestra historia, nos empobrece y hace estéril cualquier ambición de futuro común.

La recuperación del diálogo, del esfuerzo conjunto, de las aportaciones compartidas, es obligada. Porque la Constitución es nuestra casa común que nos agrupa en comunidad de españoles iguales, se trata de convocar a nuestras fuerzas políticas constitucionales, a derecha o izquierda; a los agentes económicos y sociales; a lo mejor de cada uno de nosotros. La actuación concertada que requerimos constituye el único fundamento viable sobre el que se construyan unas políticas que ofrezcan un horizonte de confianza a los españoles.

Sabemos también que de esa convocatoria se excluirán los populistas –vengan con la etiqueta que vengan, de izquierda o derecha- y también los independentistas. Todos ellos, perdidos en el laberinto de su intolerancia, agentes inquisitivos del enfrentamiento y portadores de proyectos autoritarios, renunciarán a participar del sacrificio común que debemos abordar. Lo veremos, lo estamos viendo ya, en sus voces destempladas que arruinan la posibilidad de esa tarea que precisamos con urgencia.

Europa. Los padres fundadores de la Unión Europea que edificaron el mayor espacio mundial de libertad, desarrollo y progreso, nos legaron la ambición del esfuerzo y las decisiones que se comparten, y a las que España no puede faltar. Hijos ellos de los desastres de la Segunda Guerra Mundial, también nos enseñaron que los autoritarismos deben ser siempre combatidos, cualquiera que sean las versiones con que se presenten. Fue así que se construyó nuestra Europa, de la que somos socio indiscutible.

Es así que nuestra posición europea exige nuestro previo acuerdo común. No podemos aceptar que España traslade a Europa las divisiones que nos debilitan pues en tal caso seríamos víctimas de nuestra propia inconsistencia nacional. Al contrario, aspiramos a que España participe con justo título del esfuerzo que a Europa también convoca, en el diseño de nuestra reconstrucción, en la aportación de políticas fiables para la ciudadanía, en hacer frente a los embates populistas que persiguen debilitar el edificio europeo del que formamos parte. Es en esa dimensión europea donde se deben abrir también los espacios centrales de cooperación y eficacia ante el desafío.

La España Que Reúne
firmas@laespanaquereune.com

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Artículos publicados por nuestros miembros en los medios

Compartimos los últimos artículos publicados en prensa por parte de los miembros fundadores de nuestro Club de Opinión:

(11/04/2020) Elisa de la Nuez: «Estado de alarma y tentaciones iliberales«. Crónica Global.

(08/04/2020) Francesc de Carreras: «El dilema de Pedro Sánchez«. El País.

(07/04/2020) Joaquín Leguina: «Las pandemias y sus remedios«. El Economista.

(05/04/2020) Javier Santacruz: «Cómo manejar el día después del confinamiento«. La Razón.

(05/04/2020) Elisa de la Nuez: «Por unos nuevos Pactos de la Moncloa«. Blog de la Fundación Hay Derecho.

(01/04/2020) César Antonio Molina: «Nostalgia de la libertad«. El Mundo.

(28/03/2020) Víctor Gómez Frías: «Coronavirus y crisis económica: urge cubrir la retaguardia«. El Español.


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‘Sobre España decidimos todos’

(Documento de Trabajo Nº 4 del Club de Opinión ‘La España que Reúne’)

Se observa cómo los primeros pasos del nuevo Gobierno de coalición en el ámbito de la política nacional se atienen a lo pactado con las fuerzas independentistas en torno a dos cuestiones: Cataluña y los Presupuestos. Respecto a los independentistas, el Gobierno ha hecho bandera del término “diálogo” en sintonía con el discurso del Gobierno catalán, que pretende acordar sobre cuestiones que afectan al conjunto de la sociedad hurtándolas a los representantes legítimos de la soberanía popular a quienes corresponden conforme a los preceptos constitucionales.

Desde “La España que reúne” consideramos que en política es de extraordinaria importancia la vía del diálogo para recuperar y fortalecer el consenso constitucional. Pero debe precisarse con quién, sobre qué y para qué. Ha de evitarse que el término “diálogo” se convierta en un lugar común, en una carga hueca donde la sociedad catalana se escinde por la mitad y cada una de las dos partes excluye a la otra de la búsqueda de la solución que ha de ser para ambas. Sería peligroso invocar el “diálogo” como un recurso para ganar tiempo sin atender a los demás problemas de Cataluña y del resto de España.

En consecuencia, estimamos necesario abrir un debate público sobre cuáles debieran ser las bases del “diálogo”, los elementos capitales a debatir, las alternativas a plantear (reformas, iniciativas a asumir por los partidos dispuestos a impulsarlas) y qué fiscalización corresponde a la sociedad civil respecto de lo que se proponga negociar nuestro Gobierno.

Documento de Trabajo Nº4 de “La España que Reúne”

Los bloques de naturaleza política y cultural se han adueñado de la política española. A la creación desgraciada del bloque gubernamental le ha sucedido en ámbitos locales y autonómicos un bloque alternativo. Ésta es la solución más fácil, la más inevitable y a la vez la que menos favorece la pluralidad política y los pactos entre diferentes. Así es cómo se consolidan las trincheras y se impide el diálogo, llevando a un resultado previsible de colapso político y ausencia de reformas estructurales, tan necesarias en estos momentos de cambio y transformación.

El PSOE, que durante estos últimos cuarenta años ha sido uno de los grandes protagonistas del “cambio español”, ha renunciado, por la vía de hecho, a su mejor herencia y ha legitimado a todos aquellos grupos minoritarios en la escena política española empeñados, por motivos ideológicos o identitarios, en impugnar el resultado de la Transición del 78. Pudiendo hacerlo bien, ha vuelto a ser secuestrado por una política estrecha, en la que domina una visión limitada por una ideología confusa que necesita enemigos más que ideas, perdiendo en el camino la pretensión de ser una organización política más amplia y receptora de las grandes ambiciones reformistas que anidad en la sociedad española.

Si en cualquier país de nuestro entorno con profunda tradición democrática es negativa la política de bloques, en España es más negativo. La Historia –que muchos desconocen y otros tergiversan–la debilidad institucional o la falta de tradición democrática, nos hace más proclives a sufrir las consecuencias de estos enfrentamientos en los que el adversario se transforma en enemigo, las ideas en propaganda y los intereses generales en ambiciones partidistas. Nos preocupa que el Congreso ceda su protagonismo –por decisión del bloque gubernamental– a mesas políticas extrañas a nuestra estructura institucional. Nos sorprende la claridad con la que pretenden los grupos que apoyan al Gobierno anuncian cambios en el Código Penal para beneficiar a personas concretas, destruyendo los principios más fundamentales del Derecho, dinamitando la igualdad entre los ciudadanos y deslegitimando las recientes sentencias del Tribunal Supremo, provocadas por los tumultos que terminaron en un referéndum ilegal y una posterior declaración unilateral de independencia. Ese camino de deslegitimación de las instituciones, del quebranto de los equilibrios de poderes, necesitados de la limitación otros, de cambio de leyes para beneficio de personas concretas, nos acerca peligrosamente a los Estados iliberales, que tan de moda se han puesto en los últimos años.

Una gran parte de ciudadanos puso su confianza en que se unieran las tendencias que imponían al PSOE sus brillantes últimos 40 años y la vocación reformista de nuevos partidos, inmejorablemente representado por un partido que se desplegó desde Cataluña por toda España: Ciudadanos. En el primero se impuso la colonización de los socialistas catalanes, representantes conspicuos de todo lo contrario a lo que caracteriza al socialismo democrático, en el segundo, una ceguera política sorprendente

que les ha llevado a problemas de acción y relevancia política. Hoy uno legitima un bloque y el otro parece decidido a perder su personalidad fundacional para aliarse poco a poco en todas las instancias políticas en el centro derecha representado por el PP.

Perdida la esperanza en que los partidos evitaran la política de bloques, queda esa gran parte de la sociedad española que mantiene su espíritu reformista, su voluntad integradora, su deseo de enfrentarse a un futuro muy complejo, sin sentirse maniatados por las diferentes mistificaciones del pasado, que sirven de impulso a los partidos políticos de izquierda y de derecha que se hacen transcendentes según se radicalizan.

Es el momento de esos ciudadanos que rechazan los insultos que dominan el debate político, las descalificaciones mutuas, la sordera ante las ideas de los contrarios; de esos españoles que no están dispuestos a perder todo por nebulosas promesas de asaltos celestiales, de una izquierda que oculta con celo sus reminiscencia con las peores ideologías del siglo XX o de los agoreros profesionales, empeñados en convertir en refectorio diario el sepulcro del Cid, dificultando que España afronte sus grandes retos europeos y los cambios que se avecinan en la propia Europa tras el Brexit.

Llega de nuevo la oportunidad de esos españoles que no caen en la morbosidad de la resistencia y apuestan por expresar su oposición acompañada de alternativas integradoras, basadas en la razón y en la experiencia que nos presta nuestra historia. Todo ello lo resumimos:

1) Frente a las pretensiones identitarias de los nacionalismos periféricos, la capacidad de integración y de renovación de la Constitución del 78.

2) Frente a la autodeterminación propuesta por los nacionalistas, la soberanía nacional. Frente a la división de los españoles por origen, creencias o lenguas la capacidad de la ciudadanía para hacernos libres e iguales.

3) Frente a la arbitrariedad de la que empieza a hacer gala el bloque gubernamental el respeto a las leyes.

4) Frente a los nacionalismos, igualdad, solidaridad y cosmopolitismo.

5) Frente a la Mesa integrada por los gobiernos de España y los representantes de la Comunidad Autónoma Catalana las instituciones en las que reside la soberanía nacional: Congreso de los Diputados y Senado.

6) Frente a las fronteras que impone los nacionalismos, el proyecto europeo.

7) Frente a la política de políticas de bloques, su superación con pactos de los partidos constitucionales.

8) Frente a los que desean continuamente volver a empezar y los que nos desean que volvamos al pasado, una agenda reformista, que adecue nuestro sistema político a los retos de la revolución tecnológica y la globalización.

9) Frente al sentimentalismo político de los extremos, la razón y la experiencia de nuestra historia.

10) Frente a las descalificaciones, los insultos y la propaganda, la palabra y las ideas

La España Que Reúne
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Carta a los Españoles

El martes 26 de noviembre se ha presentado en la Fundación Diario Madrid el primer documento de trabajo del Club de Opinión «La España que Reúne» denominado «Carta a los Españoles». 

A continuación está disponible el texto del documento y la lista de los 50 firmantes más destacados. Todo aquél que desee adherirse lo podrá hacer a través del correo electrónico  firmas@laespanaquereune.com. A lo largo de los próximos días se irá actualizando la lista de firmantes.


España se encuentra en un momento grave. La gestión del resultado de las elecciones generales del 10 de noviembre muestra una sociedad a la que se divide y tensiona por razones estrictamente partidistas más que por motivos políticos de calado.

Al rechazo que genera el proceder de nuestros dirigentes, se añade el cuadro de una representación parlamentaria más fragmentada donde prosperan los extremismos. Sepamos que caben otras opciones distintas de las que nos ofrecen y tengamos en cuenta que según cómo se despejen las incógnitas de la actual ecuación política, arriesgaríamos cuanto hemos logrado durante las últimas décadas que bien merece ser defendido. Con errores y aciertos, vivimos el periodo de progreso social y económico más brillante de nuestra reciente historia y con la Constitución, nuestra casa común, recuperamos las libertades y alcanzamos a la máxima dignidad, porque la ley nos hace a todos libres e iguales.

Además, procedimos a una redistribución territorial del poder político sin parangón en nuestra historia ni en los países de nuestro entorno. Obtuvimos por derecho y mérito propios un lugar relevante en la Unión Europa y una influencia considerable en la comunidad internacional. Si alguien pensara que estos consensos, frívolamente despreciados por algunos, pueden romperse unilateralmente se equivocaría. Porque constituyen una historia de éxito que merece ser defendida, más aún cuando nadie plantea alternativa mejor.

A los retos que tenemos como sociedad (desigualdad, precariedad laboral, disminución de la productividad del tejido empresarial, educación, transición ecológica, natalidad) se suman acuciantes problemas que nos interpelan como comunidad: polarización política y disgregación territorial. Polarización exacerbada por la pasión sectaria que antagoniza a las expresiones políticas de izquierda y derecha.

Disgregación, por cuanto ante la desunión por motivos de un partidismo cerril, afecto solo a las siglas, los nacionalistas ven la oportunidad de fraccionar el territorio común, primero de los bienes que comparte la ciudadanía. Y es la quiebra de los consensos sobre cuestiones de Estado entre los partidos políticos nacionales la que otorga ilusión y esperanza a los nacionalistas periféricos, otorgando credibilidad a lo que es imposible.

Por eso, en estos momentos un gobierno que represente solo a una mitad del país no estará en condiciones de realizar las reformas imprescindibles para encarar el futuro ni conseguirá que cicatricen las heridas recientes. No lo estará un gobierno formado exclusivamente por el PSOE y Podemos. La situación empeora si consideramos que el gobierno que se prefigura habrá de contar, para cada paso, con la aprobación de fuerzas independentistas que no disimulan el objetivo de destruir nuestro devenir democrático común amparado en la Constitución. Así que en estas circunstancias ningún gobierno de España puede quedar bajo su dependencia. Sería un gravísimo error político y una irresponsabilidad que pondría en riesgo nuestras libertades y la convivencia ciudadana.

Creemos que el momento exige abrir una fase de colaboración constitucionalista y transversal, que sitúe la política española en posiciones moderadas, alejadas de los extremismos sectarios. Tras años de tremendismo verbal, de exageraciones partidistas, debemos propugnar el sosiego. Las formas para conseguir la concordia necesaria y que la democracia funcione correctamente pueden variar: coalición de gobierno o pacto parlamentario. Lo importante es que sirvan para fortalecer los consensos básicos iniciados en la Constitución de 1978.

Nos gustaría que el acuerdo al que se llegara para formar gobierno excluyera a partidos populistas y nacionalistas, y, en cambio, se apoye en aquellas formaciones políticas que ocupan el amplio centro del tablero político que, en definitiva, es el agrupa a una sobrada mayoría absoluta de votos y escaños. Sólo este acuerdo entre partidos centrales va a permitir el desarrollo durante cuatro años de una acción de gobierno, sólida y coherente, que contribuya a la concordia entre españoles evitando que el surco entre nosotros se agrande.

La España Que Reúne

Lista de los primeros 50 Firmantes.

  • 1  Francesc de Carreras
  • 2  Francisco Sosa Wagner
  • 3  Fernando Savater
  • 4  Elvira Roca Barea
  • 5  Mercedes Monmany
  • 6  Félix Ovejero
  • 7  Andrés Trapiello
  • 8  José Rodríguez de la Borbolla
  • 9  José Luis Leal
  • 10  César Antonio Molina
  • 11  Joaquín Leguina
  • 12  Manuel Valls
  • 13  Jesús Banegas
  • 14  Ramiro Cibrián
  • 15  Elisa de la Nuez
  • 16  José María Múgica
  • 17  Manuel del Valle Arévalo
  • 18  Fernando Terán
  • 19  Francisco Vázquez
  • 20  Mercedes Fuertes
  • 21  Ingemar Naeve
  • 22  Joaquín Pérez Azaústre
  • 23  Ramón Vargas Machuca
  • 24  Álvaro Delgado-Gal
  • 25  Óscar Bermejo
  • 26  Juan Antonio Cordero
  • 27  Antonio Ojeda
  • 28  Teo Uriarte
  • 29  Nuria Amat
  • 30  José Ignacio Torreblanca
  • 31  Mikel Azurmendi
  • 32  Alejandro Cercas
  • 33  Emilio Gil
  • 34  José Jiménez Blanco
  • 35  Antonio Jiménez Blanco
  • 36  Federico Ysart
  • 37  Mikel Iriondo
  • 38  José Manuel Otero Lastres
  • 39  Laura Fernández García
  • 40  Enrique García Asensio
  • 41  Fernando Carrera
  • 42  Leocadio Rodríguez Mañas
  • 43  Antonio Robles
  • 44  Gorka Maneiro
  • 45  César Giner
  • 46  Eva Parera
  • 47  Víctor Gómez Frías
  • 48  Juan Claudio de Ramón Martínez
  • 49  Javier Santacruz Cano
  • 50  Nicolás Redondo Terreros

Catedrático
Catedrático
Escritor
Historiadora
Escritora
Profesor y escritor
Escritor
Miembro del CD del PSOE de Andalucía Empresario
Escritor
Expresidente de la Comunidad de Madrid
Regidor
Presidente del Foro de la Sociedad Civil Embajador de la UE
Catedrática
Abogado
Ex Alcalde de Sevilla
Catedrático
Ex Alcalde de La Coruña
Catedrática
Empresario
Escritor
Catedrático y Ex Diputado nacional Ensayista
Economista
Profesor
Ex Presidente del Parlamento de Andalucía Escritor
Escritora
Profesor Titular
Escritor
Ex Eurodiputado
Diseñador
Abogado
Abogado
Periodista
Exparlamentario
Abogado
Abogada
Director de Orquesta
Periodista
Geriatra
Profesor
Exparlamentario
Profesor Titular
Regidora
Ingeniero
Empresario
Economista
Abogado

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Convocatoria de Acto ‘Sobre España decidimos todos’

El próximo miércoles 4 de marzo a las 18,30 horas, ‘La España que Reúne’ convoca a un Acto denominado ‘Sobre España decidimos todos‘, el cual tendrá lugar en la Fundación Diario Madrid. Aquellas persona que estén interesadas en acudir, pueden enviar un correo de inscripción a firmas@laespanaquereune.com

Motivación

Se observa cómo los primeros pasos del nuevo Gobierno de coalición en el ámbito de la política nacional se atienen a lo pactado con las fuerzas independentistas en torno a dos cuestiones: Cataluña y los Presupuestos. Respecto a los independentistas, el Gobierno ha hecho bandera del término “diálogo” en sintonía con el discurso del Gobierno catalán, que pretende acordar sobre cuestiones que afectan al conjunto de la sociedad hurtándolas a los representantes legítimos de la soberanía popular a quienes corresponden conforme a los preceptos constitucionales.

Desde “La España que reúne” consideramos que en política es de extraordinaria importancia la vía del diálogo para recuperar y fortalecer el consenso constitucional. Pero debe precisarse con quién, sobre qué y para qué. Ha de evitarse que el término “diálogo” se convierta en un lugar común, en una carga hueca donde la sociedad catalana se escinde por la mitad y cada una de las dos partes excluye a la otra de la búsqueda de la solución que ha de ser para ambas. Sería peligroso invocar el “diálogo” como un recurso para ganar tiempo sin atender a los demás problemas de Cataluña y del resto de España.

En consecuencia, estimamos necesario abrir un debate público sobre cuáles debieran ser las bases del “diálogo”, los elementos capitales a debatir, las alternativas a plantear (reformas, iniciativas a asumir por los partidos dispuestos a impulsarlas) y qué fiscalización corresponde a la sociedad civil respecto de lo que se proponga negociar nuestro Gobierno.

A continuación se adjunta la invitación y el Orden del Día de las intervenciones.

El Club de Opinión ‘La España que Reúne’ tiene el placer de invitarle al Acto

‘SOBRE ESPAÑA DECIDIMOS TODOS’

que tendrá lugar el próximo miércoles 4 de marzo a las 18,30 horas en la Fundación Diario Madrid

SRC

firmas@laespanaquereune.com

Fundación Diario Madrid C/ Larra, 14 (28004) Madrid

La España Que Reúne

Orden del Día del Acto ‘Sobre España decidimos todos’

-Intervenciones:

– Fernando Sánchez Costa

– César Antonio Molina

– Aurora Nacarino-Bravo

– José Rodríguez de la Borbolla – Elisa de la Nuez

– Francesc de Carreras

-Cierre de Nicolás Redondo Terreros

La España Que Reúne

‘La España que Reúne’ es una Asociación de ámbito nacional que se presentó el 30 de octubre de 2019, la cual nace como iniciativa de un grupo de figuras relevantes de la sociedad española que persigue la búsqueda de consensos entre los partidos constitucionalistas y la necesidad de un Gobierno de consenso constitucional que afronte los retos y tareas que tiene España desde diversas perspectivas como intelectual, académica o profesional.

Documento de Trabajo Nº3: ‘Por La España que Reúne’

(fragmentos del Documento de Trabajo Nº3 denominado ‘Por la España que Reúne’ publicado el 16 de enero de 2020, y recogido el mismo día por los medios de comunicación)

Desde “La España que reúne” queremos, en primer lugar, expresar el más profundo agradecimiento por el apoyo prestado a la “Carta a los Españoles”. El llamamiento que hicimos a un pacto entre partidos constitucionales, los que representan el espíritu de concordia que alumbró la Constitución del 78, no ha sido posible. El partido ganador de las Elecciones hizo la elección de socio a las veinticuatro horas de conocer los resultados electorales y prefirió, sin duda alguna, apoyarse en los partidos que apoyaron el voto de censura a Rajoy, aunque una parte de ellos fueran los que rechazaron los Presupuestos y obligaran con ello a convocar elecciones al propio Pedro Sánchez. 

Anunciamos que vamos a seguir trabajando según lo comprometido en nuestros anteriores actos públicos, respetando el papel constitucional de los partidos políticos, pero al mismo tiempo sin renunciar a nuestro derecho a dirigirnos a la sociedad española desde todas las plataformas que encontremos a nuestra disposición. Sin duda alguna próximamente nos volveremos a encontrar con todos vosotros para defender todo lo conseguido y expresar nuestro deseo de modernización del espacio público español a través de las reformas: nos volveremos a encontrar los que sencillamente queremos que España funcione.

Por “La España que reúne”

Desde “La España que reúne” queremos, en primer lugar, expresarte el más profundo agradecimiento por el apoyo que prestaste a la “Carta a los Españoles”. El llamamiento que hicimos a un pacto entre partidos constitucionales, los que representan el espíritu de concordia que alumbró la Constitución del 78, no ha sido posible. El partido ganador de las Elecciones hizo la elección de socio a las veinticuatro horas de conocer los resultados electorales y prefirió, sin duda alguna, apoyarse en los partidos que apoyaron el voto de censura a Rajoy, aunque una parte de ellos fueran los que rechazaron los Presupuestos y obligaran con ello a convocar elecciones al propio Pedro Sánchez.

El nuevo Gobierno tiene la legalidad y la legitimidad que le dan los millones de votos que representan los diputados que han apoyado a Pedro Sánchez en su investidura. Nadie lo puede poner en duda, de la misma forma y con la misma fuerza que a nosotros nos asiste el derecho a expresar nuestra preocupación por los socios que hicieron posible la investidura y nuestro más contundente rechazo a los pactos suscritos con los nacionalistas vascos y los independentistas catalanes. El pacto con los primeros, sin la repercusión que han tenido otros movimientos políticos, hace añicos el principio de igualdad entre los ciudadanos españoles cuando se comprometen a acomodar las estructuras del Estado a la “identidades territoriales”, que es el eufemismo empleado para comprometerse a satisfacer las pretensiones partidarias de los nacionalistas vascos. Los acuerdos suscritos con ERC no sólo dinamitan el principio de igualdad, desposeyendo a los españoles que no viven en Cataluña de la dignidad que caracteriza la ciudadanía, sino que también le hacen recorrer un camino peligroso hacia el enfrentamiento político más radical. El primer pacto es una gran equivocación, que nos puede acarrear grandísimos problemas; el segundo, lleva aparejada al error la indignidad de claudicar, poniendo al Gobierno de todos los españoles en plano de igualdad con el gobierno de la Comunidad Autónoma de Cataluña, empeñado en ser exclusivamente el Ejecutivo de una parte de la sociedad catalana.

Los integrantes de “La España que reúne” rechazamos las políticas basadas en el “cuanto peor, mejor”, en la marginación de los grandes consensos de una parte muy significativa de la sociedad española, representada por el resto de los partidos constitucionales. Tanto una política como otra favorece a los extremistas y a la desvertebración de la sociedad, con los peligros que estas irresponsabilidades arrastran. La moderación, la centralidad política y un espíritu reformista seguirán impulsando nuestra actividad en la sociedad civil española. Pero la mesura, la inexistencia de insultos y descalificaciones en nuestro discurso no impedirá que mantengamos firmemente nuestras convicciones ciudadanas. Si algo nos molesta más que los errores o las irresponsabilidades en la actuación pública es que los políticos actúen como si la sociedad española hubiera perdido todo “nervio ético”, toda la fuerza moral que necesita una sociedad para mirar el presente con valentía y el futuro con ilusión. A esa fuerza de la sociedad española, que cambió los rumbos tradicionales de nuestra historia en el último cuarto del siglo pasado, nos dirigiremos con especial dedicación, dado que fue capaz de romper con nuestro pasado de enfrentamientos y tendrá capacidad para renovar y fortalecer el espíritu de concordia que ha hecho posible los cuarenta años mejores de nuestra historia reciente.

Desde “La España que reúne” requerimos a los españoles que no vean en quien discrepa un enemigo al que batir, en el leguaje común actual un “facha”, a los que no quieren que España vuelva a perder el tren del progreso, envuelta en mezquindades nacionalistas o en ideologías radicales, dispuestas a salvarnos de los que creen que son errores, y todo esto aunque no queramos. Esa España es la que tiene que impedir los atropellos políticos, la confusión entre los poderes del Estado, la sumisión a los intereses egoístas de los nacionalismos periféricos. Esa España que frustrará los intentos de devolvernos al pasado, como quieren los populismos de derechas, o de dar un salto purificador hacia utopías que siempre han fracasado como los nacionalistas y populistas de izquierda que conllevan grandes sufrimientos y periodos muy extensos en los que la libertad languidece y la igualdad desaparece.

Por todo ello anunciamos que vamos a seguir trabajando según lo comprometido en nuestros anteriores actos públicos, respetando el papel constitucional de los partidos políticos, pero al mismo tiempo sin renunciar a nuestro derecho a dirigirnos a la sociedad española desde todas las plataformas que encontremos a nuestra disposición. Sin duda alguna próximamente nos volveremos a encontrar con todos vosotros para defender todo lo conseguido y expresar nuestro deseo de modernización del espacio público español a través de las reformas: nos volveremos a encontrar los que sencillamente queremos que España funcione.

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Presentación de «La España que Reúne»

El miércoles 30 de octubre a las 19 horas se presentó en la Fundación Diario Madrid el Manifiesto “La España Que Reúne”, una iniciativa de un grupo de figuras relevantes de la sociedad española que persigue la búsqueda de consensos entre los partidos constitucionalistas, la construcción de un espacio de acuerdo necesario a partir de las Elecciones Generales del 10 de noviembre y la creación de un club de opinión que reflexione sobre los retos y tareas urgentes que tiene España desde diversas perspectivas como la intelectual, la académica o la profesional.

De no llevarse a buen término el entendimiento entre constitucionalistas, España corre un serio riesgo de continuar en la inestabilidad política actual con 4 Elecciones Generales en un espacio muy reducido de tiempo y la erosión de los valores básicos necesarios para afrontar desafíos como el separatista en Cataluña.

Por ello, el Manifiesto se presenta en este momento con vocación de permanencia en el tiempo, impulsado por, entre otros, Francesc de Carreras, Nicolás Redondo o José María Múgica, entre otros. En el Acto de Presentación del Manifiesto intervinieron Manuel Valls, Elisa de la Nuez y Javier Santacruz, además de las personas mencionadas anteriormente.

A continuación está disponible el texto fundacional para su divulgación y suscripción:

LA ESPAÑA QUE REÚNE

Cuatro años, cuatro elecciones generales. Quedó como un tiempo de discordia, de política sin horizontes, de incapacidad profunda para el diálogo. No nos resignamos a que ese tiempo atrás siga proyectando sus sombras sobre el devenir común.

Así surge La España que Reúne. En convocatoria progresista, cívica, laica y reformadora que aborde los desafíos por venir, que ya son presente.

Afirmamos que la Constitución es nuestra casa común, que nos agrupa y nos constituye en comunidad de ciudadanos libres e iguales. La Constitución establece la ambición de la mejor España, que convoca a todos, que exige diálogo entre diferentes para alcanzar los acuerdos que impulsan a la nación en un horizonte de libertad y progreso.

Además la Constitución debe ser defendida. En un gobierno constitucional nadie, por muy prominente que sea o por muchos que sean, tiene derecho a asaltar la ley. Porque entonces ningún ciudadano estará protegido en sus derechos y la convivencia quebrará. Los populismos y los nacionalismos constituyen hoy, a lo largo de la Unión Europea y también en España, la principal amenaza a nuestras libertades. Construidos sobre políticas identitarias, excluyen y discriminan a los ciudadanos, y erosionan nuestro sistema constitucional. Empobrecen y dividen las sociedades, también moralmente. Y constituyen un fenómeno profundamente retardatario.

Que no quede ninguna duda en relación a la situación de Cataluña. No caben espacios de diálogo y acuerdo con el nacionalismo que combate abiertamente las leyes y la Constitución. A su vez, quienes establecen posiciones equidistantes entre quienes defendemos la Constitución y los salteadores de las leyes, contribuyen a erosionar de forma inaceptable nuestro sistema constitucional. Frente a quienes buscan la quiebra y el desistimiento de la España democrática, afirmamos que el Estado debe prevalecer. Sólo desde la fortaleza del Estado en la defensa de nuestros principios y valores constitucionales, quedará garantizada la convivencia democrática. El acuerdo constitucional constituye una exigencia imprescindible.

La mejor Europa, surgida del desastre al que condujeron populismos y nacionalismos de odio y destrucción, nació justamente para combatirlos. Porque sabemos de dónde venimos, no podemos aceptar que populismos y nacionalismos identitarios regresen con las peores políticas. No renunciamos a la esperanza de paz y libertad que constituye la Unión Europea, el mayor espacio en el mundo de convivencia libre y progreso para quinientos millones de ciudadanos.

Los grandes desafíos en nuestra sociedad nos convocan a todos, y deben ser afrontados desde los mejores acuerdos constitucionalistas.

La recuperación del contrato social, la lucha contra la desigualdad que empobrece a sectores sociales enteros, la transmisión del conocimiento, la educación para todos en la calidad, integración y mérito, enuncian tareas que precisan compromisos profundos y duraderos. Son los retos que forman el futuro de la Unión Europea.

Europa ilumina los mejores avances y desarrollos en libertad, y constituye nuestro espacio irrenunciable. Afirmamos nuestra vocación de formar parte activa del devenir europeo que hace frente a las dificultades del hoy y se proyecta al futuro con fortaleza en sus políticas de progreso y paz.

Suscribimos La España que Reúne con vocación de intervenir en la política española. Con respeto y colaboración con los actores políticos. Y conscientes de que desde posiciones al margen del día a día de la acción política se deben también promover con libertad las orientaciones y los debates que nos llaman a todos. Con esa ambición de lo mejor para el conjunto de la ciudadanía, del esfuerzo generoso entre todos, y de la tolerancia con el diferente, nace La España que Reúne.

La España Que Reúne