
La reciente gira de Pedro Sánchez por África, supuestamente diseñada para gestionar la crisis migratoria, representa una oportunidad perdida y una muestra más de la miopía política que ha caracterizado su ejecutivo. Si bien tanto el Gobierno como la oposición han reconocido la necesidad urgente de atraer inmigrantes para cubrir la demanda laboral en España, el enfoque actual sigue siendo insuficiente y, en muchos aspectos, contraproducente.
FUENTE: EFE
En vez de abordar las causas de la migración o de establecer políticas integrales que aprovechen el potencial de la juventud africana, la gira de Sánchez se ha limitado a gestos diplomáticos vacíos que no resuelven los problemas estructurales.
El hecho de que tanto el gobierno de Sánchez como el PP coincidan en la necesidad de atraer mano de obra inmigrante debería haber sido un catalizador para una política migratoria robusta y bien articulada. Sin embargo, lo que hemos visto es un enfoque superficial que no aborda la realidad del mercado laboral español ni las expectativas de los jóvenes africanos. La “migración circular”, promovida por Sánchez, es un claro ejemplo de esta falta de visión.
Este programa, que permite a los trabajadores migrantes desempeñar trabajos temporales en España antes de regresar a sus países, ha demostrado ser un parche más que una solución. No solo es insuficiente para cubrir la demanda laboral en sectores clave como la agricultura, la construcción y los servicios, sino que también subestima las aspiraciones de los jóvenes africanos, que buscan estabilidad y oportunidades reales de progreso.
Es alarmante que, a pesar de la experiencia acumulada, el gobierno español siga insistiendo en políticas que claramente no funcionan. El programa de migración circular es un buen ejemplo de ello: en lugar de evolucionar hacia un enfoque más inclusivo y ambicioso, se sigue apostando por una solución temporal y limitada. Este tipo de políticas no solo son ineficaces, sino que también son injustas, tanto para los migrantes como para la economía española.
Los empresarios españoles, que necesitan desesperadamente trabajadores para mantener a flote sus negocios, se ven obligados a lidiar con una burocracia ineficiente y con programas que no cubren sus necesidades. Por su parte, los jóvenes africanos se encuentran atrapados en un ciclo de migración temporal que no les ofrece ni estabilidad ni oportunidades de integración.
La falta de una estrategia coherente y de largo plazo refleja la naturaleza reactiva y cortoplacista del actual Ejecutivo. En lugar de planificar a largo plazo y establecer políticas que puedan gestionar eficazmente la migración, el gobierno de Sánchez parece estar más preocupado por responder a las crisis a medida que surgen. Esto no solo es ineficaz, sino también peligroso. Sin una visión clara y un plan de acción a largo plazo, la presión sobre el mercado laboral y sobre las comunidades locales seguirá aumentando, con el riesgo de generar tensiones sociales y políticas que podrían haberse evitado con una gestión más sensata y previsor.
Lo más preocupante es que, al centrarse únicamente en la gestión a corto plazo de la migración, el gobierno de Sánchez está desperdiciando una oportunidad única para forjar una relación más sólida y beneficiosa con África. En lugar de ver a la juventud africana como una carga o como un recurso temporal, España debería estar trabajando para integrarla plenamente en su economía y en su sociedad. Esto no solo ayudaría a cubrir las necesidades del mercado laboral español, sino que también contribuiría a estabilizar las regiones de origen de estos migrantes, reduciendo así la presión migratoria en el futuro.
Un enfoque verdaderamente visionario implicaría la creación de programas de formación y empleo que no solo preparen a los jóvenes africanos para trabajar en España, sino que también les ofrezcan la oportunidad de establecerse y prosperar en el país. Esto requeriría una inversión sustancial, tanto en España como en los países de origen, pero los beneficios a largo plazo serían enormes: una fuerza laboral joven y capacitada, una relación más sólida con África y una reducción de las tensiones migratorias.
La gira de Pedro Sánchez por África ha sido una oportunidad desperdiciada para replantear la política migratoria española y para establecer un nuevo marco de cooperación con África. Sin embargo, para que esto suceda, es necesario un cambio radical en cómo se abordan las políticas migratorias. No basta con gestionar las crisis a medida que surgen; es imperativo que España adopte un enfoque más proactivo y estratégico que vea a la juventud africana no como un problema a resolver, sino como un socio estratégico en la construcción de un futuro común.
Si el gobierno de Sánchez no es capaz de ofrecer una respuesta a la altura de estos desafíos, no solo estará fallando a los jóvenes africanos y a los empresarios españoles, sino también al propio futuro de España como una nación moderna, inclusiva y próspera. Es hora de dejar de lado las soluciones temporales y las políticas reactivas y de empezar a construir un futuro basado en la integración, el desarrollo y la cooperación.

…además habría que reflexionar y averiguar porqué estos países emisores, en pleno siglo XXI, no funcionan, cuando sus élites viven a cuerpo de rey, por ejemplo en Marruecos.