Castilla y León vota mirando al campo

La legislatura que termina ha estado marcada por la fragilidad parlamentaria, una oposición sin alternativa clara y una batalla electoral decisiva en el voto rural.
FUENTE: EFE

El próximo domingo los ciudadanos de Castilla y León volverán a las urnas para elegir las nuevas Cortes autonómicas. Están llamados a votar más de dos millones de electores en una comunidad que sigue siendo la más extensa de España y una de las más envejecidas y dispersas de Europa.

Las elecciones del 15 de marzo cierran una legislatura marcada por la inestabilidad política y por la ruptura del primer experimento de coalición entre Partido Popular y Vox en España.

El resultado del domingo no sólo decidirá el futuro gobierno de la comunidad. También servirá como termómetro político nacional en un año electoral intenso en varias autonomías.

Una legislatura de gobierno en minoría

La legislatura comenzó tras las elecciones de 2022 con un gobierno de coalición entre el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, y Vox. Aquella alianza fue pionera en España y marcó un cambio en la política autonómica.

Sin embargo, la relación terminó deteriorándose. Las tensiones entre ambos socios desembocaron en la ruptura del acuerdo y en una etapa final de gobierno en minoría del PP, con dificultades para sacar adelante iniciativas clave.

El episodio más significativo fue el bloqueo presupuestario en las Cortes, síntoma de un Parlamento fragmentado y de la dificultad para construir mayorías estables.

Durante este periodo, la gestión autonómica ha girado en torno a problemas estructurales de la comunidad: despoblación, envejecimiento, servicios públicos en el medio rural o gestión de incendios forestales, cuestiones que han marcado buena parte del debate político.

La estrategia del presidente popular ha sido intentar agotar la legislatura y acudir a las urnas buscando reforzar su posición y aspirar a gobernar en solitario.

Una oposición fragmentada

En el lado de la oposición, el principal rival del PP es el PSOE, que presenta como candidato a Carlos Martínez, alcalde de Soria durante años y con un perfil más territorial que partidista.

Su estrategia ha sido presentarse como alternativa moderada y advertir del riesgo de un nuevo acuerdo entre PP y Vox tras las elecciones.

Pero el bloque de la izquierda llega fragmentado. Las formaciones a la izquierda del PSOE han tenido dificultades para consolidar un espacio político estable en la comunidad, lo que complica la posibilidad de una mayoría alternativa.

En paralelo, Vox aspira a reforzar su papel como tercera fuerza y como actor imprescindible en la formación de gobierno, una posición que ya ocupó en la legislatura anterior.

Las encuestas reflejan precisamente esa dinámica: el PP ganaría las elecciones, pero lejos de la mayoría absoluta y probablemente necesitando de nuevo apoyos para gobernar.

La batalla decisiva: el voto rural

Más allá de los equilibrios entre partidos, la verdadera clave electoral en Castilla y León sigue estando en el territorio.

La comunidad tiene más de dos mil municipios repartidos en nueve provincias, muchos de ellos con poblaciones muy pequeñas y dispersas.

Eso convierte al voto rural en un elemento decisivo. Y conviene distinguirlo del voto del sector agrario: no se trata sólo de agricultores o ganaderos, sino de una sociedad rural mucho más amplia que incluye pequeños empresarios, trabajadores de servicios o jubilados que viven en municipios cada vez más envejecidos.

Ese electorado ha sido tradicionalmente favorable al PP, pero en los últimos años se ha convertido en un terreno de competencia política creciente.

Vox intenta penetrar en ese espacio con un discurso de defensa del campo y de los sectores tradicionales. El PSOE busca recuperar terreno con propuestas sobre servicios públicos y despoblación. Y junto a ellos aparecen partidos provinciales o plataformas municipalistas que explotan el sentimiento territorial y el abandono de algunas provincias.

La campaña ha estado llena de recorridos por pequeños municipios y actos en localidades donde apenas viven unos cientos de personas. Es ahí donde se deciden muchos procuradores.

Qué puede pasar el domingo

El escenario más probable que dibujan las encuestas es una victoria del PP, pero sin mayoría absoluta, lo que abriría de nuevo la negociación con Vox para formar gobierno.

El PSOE aspira a mantenerse como segunda fuerza y a recortar distancias, aunque la fragmentación del bloque de izquierdas complica cualquier alternativa de gobierno.

La incógnita principal está en el reparto final de escaños y en el peso que puedan tener las fuerzas territoriales en algunas provincias.

Como ocurre a menudo en Castilla y León, el resultado final dependerá menos de las grandes ciudades que de cientos de pequeños municipios.

Porque en una comunidad donde el mapa político se parece mucho al mapa demográfico, las elecciones se ganan —o se pierden— en el campo.