Economía, Europa y Madrid: el principio del fin del gobierno de coalición

La continuidad en el tiempo y estabilidad de fórmulas políticas que son intrínsecamente inestables depende de que no se combinen simultáneamente en el tiempo diferentes factores de muy distinta naturaleza que puedan provocar el fin de la fórmula. Un ejemplo paradigmático de esta dinámica es el Ejecutivo de coalición que desde hace un año y cuatro meses gobierna España.

Fuente: EFE

En política, todo o casi todo está inventado, y lo que parece una “genialidad” salida de hábiles estrategas y gurús próximos a los líderes políticos, suele ser un invento difícilmente sostenible. La fórmula PSOE-Podemos es inestable por naturaleza, pero hasta ahora también igualmente eran inestables y dispersos los movimientos contrarios a la coalición tanto a nivel nacional, regional o incluso europeo. Sin embargo, en el momento en que se ha empezado a producir una mínima confluencia de factores contrarios a la alianza gobernante –algunos inesperados y otros más que esperados– se ve con toda crudeza su debilidad y la enorme dificultad de mantener por mucho más tiempo esta fórmula de gobierno.

De los muchos factores que atenazan al actual Gobierno, tres son decisivos para determinar el ‘principio del fin’ de la coalición: la economía, Europa y Madrid. Cada uno de estos tiene una naturaleza muy distinta, pero sobre todo tienen la capacidad combinada de hacer un enorme daño a un presidente del Gobierno como Pedro Sánchez que ha ido haciendo de la precariedad virtud para mantenerse en el poder tres años y que no dudará ni un segundo en cambiar radicalmente su política si esto le asegura estar unos meses o años más en el Palacio de La Moncloa. La pertenencia de España a la Unión Europea, compartir una misma moneda con otros 19 países y ser la cuarta economía de la Eurozona, impone una serie de restricciones que más tarde o más temprano aparecen y, lo que es más importante, ejerce de mecanismo de ajuste cuando el gobernante de turno ha ido demasiado lejos en materia de degradación del Estado de Derecho, de la calidad democrática o de la estabilidad económica y financiera del país.

El presidente del Gobierno querría actuar de manera completamente autónoma en cualquier ámbito de decisión. Sin embargo, esto no es posible siempre, aunque se tensen las costuras del país tanto a nivel interno como a nivel externo. Es lo que está sucediendo con uno de los elementos más importantes de los próximos tiempos como es el programa de reformas e inversiones con el que España podría obtener hasta 140.000 millones de euros en los próximos años procedentes de la Unión Europea.

El plan de reformas e inversiones que ha presentado Pedro Sánchez ante la opinión pública y ante las Cortes, ni siquiera había sido aprobado por el Consejo de Ministros, y en su presentación en el Congreso de los Diputados no ha despejado ninguna de las dudas en cuanto a qué se hará con la totalidad de los fondos que percibirá nuestro país durante los próximos años. En Bruselas todavía están esperando a que el Ejecutivo despeje estas dudas, entre las que se encuentran reformas importantes como el mercado laboral o las pensiones. Puntos débiles de nuestro país ya antes del estallido del virus y que durante la pandemia han sufrido los propios efectos de esta.

A día de hoy, hay serias dudas de que Bruselas dé luz verde al plan ‘España Puede’, ya no solo por las lagunas económicas que este plan presenta y el uso que le intentará dar el binomio PSOE-Podemos, sino fundamentalmente por la dinámica de degradación de las instituciones que ejemplifica de manera extraordinaria la renovación del Consejo General del Poder Judicial, ya que cualquier anomalía en lo referente a la división de poderes y al Estado de Derecho puede frenar el reparto de los fondos. Es de enorme relevancia en este aspecto la Carta dirigida por 2.500 jueces españoles a la Comisión Europea y la misión que enviará en las próximas semanas el ejecutivo comunitario a España para conocer qué está sucediendo.

Una constante histórica es que los malos gobernantes no suelen caer por el caos político que generan, sino que suelen caer por la economía. Igual que Al Capone no cayó por sus crímenes sino por Hacienda, el mal gobierno Sánchez-Podemos está empezando a dar sus primeros pasos hacia su caída en desgracia, la cual se producirá en el momento en que el dinero del que disponen se agote. El dinero, incluso en una época de tipos cero, se agota más rápido que la paciencia de la ciudadanía. En este caso la situación es incluso más preocupante, porque ni siquiera sabemos bien en qué se va a gastar ese dinero.

2 comentarios

  1. A medida que leo el articulo veo que coincide mi manera de pensar , pero desgraciadamente parece que la gente con la que convivo , no piensa así , aunque es una realidad tan clara que me parece imposible que ante unas elecciones generales que se prevén antes de fin de año , la mayoría del voto no vaya a dar una solución lógica. qui zas tenga que degradarse mas aun este estado inaudito para que el votante reaccione.

  2. Un buen gobierno debe resolver problemas reales e importantes. Y ser muy escrupuloso con los impuestos recaudados que SI SON DE ALGUIEN. Ser parte de la “solución” y no parte del problema. No están los tiempos para “rojos y azules”. Sensatez por favor.

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