EL AÑO DE LA CATÁSTROFE

El pasado 13 de marzo se cumplió un año de la declaración, por parte de Pedro Sánchez, del Estado de Alarma en todo el territorio nacional a causa del coronavirus. Desde entonces, la pandemia ha cambiado nuestro modo de vida bajo confinamientos, toques de queda y limitaciones severas de nuestra actividad. En aquella fecha, el Ejecutivo de Sánchez asumió poderes extraordinarios en un país que no esperaba que la situación fuese a tener las consecuencias que finalmente ha tenido. En un año, la pandemia ha acabado con la vida de muchos amigos y familiares: más de 70.000 fallecidos y 3,2 millones de contagios.

(FUENTE: EFE)

Tras doce meses, el país sigue sumido en una profunda crisis sociosanitaria a la espera de que los planes de vacunación sean efectivos y podamos, poco a poco, recuperar la normalidad y salir por fin de esta situación de pesimismo en la que se encuentran sumidos gran cantidad de españoles, a los que esta crisis se lo ha arrebatado todo. La situación económica, al igual que la ciudadanía, está intentando aguantar el chaparrón, a la espera de la llegada de los fondos para la reconstrucción de la Unión Europea. Mientras, la deuda ya supera el 120% del PIB y el déficit se sitúa en el 11%.

Muchos españoles se preguntan qué sentido tiene que el Gobierno siga manteniendo vigente el estado de alarma, que otorga los máximos poderes al Ejecutivo en situaciones de excepcionalidad. Haciendo balance, seguir aplicando esta medida carece de sentido práctico y, por el contrario, continuar con su empleo obstaculiza el correcto funcionamiento de la democracia parlamentaria en nuestro país y de sus instituciones; a la vez que ha permitido al Gobierno de Pedro Sánchez poder repartir responsabilidades con las autonomías por la gestión de la pandemia.

Las comunidades autónomas se encuentran condicionadas por un Ejecutivo que ha tratado de apartarse del problema, vendiendo en la segunda prórroga la idea de una cogobernanza con las regiones que nunca ha funcionado como debía en estas circunstancias. Como tampoco se ha vuelto a realizar ninguna conferencia de presidentes autonómicos desde el mes de octubre, habiendo vivido entre medias la tercera ola del virus.

El mantenimiento en vigor de esta figura de excepción constitucional no permite el correcto funcionamiento de las juntas autonómicas, que no pueden actuar sin tener que recurrir a la condicionalidad del estado de alarma, lo que ralentiza la velocidad de actuación de las regiones a la hora de afrontar un problema. El Ejecutivo no se ha preocupado, en un año de pandemia, en preparar herramientas jurídicas complementarias para evitar el colapso de unas autonomías, las cuales no pueden hacer frente a la situación de forma autónoma para que sus acciones puedan favorecer a la ciudadanía.

Los partidos constitucionalistas en la oposición critican la falta de liderazgo de Sánchez y la irresponsabilidad que supone un estado de alarma de seis meses habiendo legislación suficiente para que las autonomías puedan adoptar medidas para frenar el avance de la pandemia, a la vez que el Ejecutivo no ha establecido en este tiempo un plan nacional para evitar la llegada de nuevas oleadas del virus sin la necesidad de actuar bajo el amparo del estado de alarma. La posibilidad de una nueva prórroga del estado de alarma por parte del equipo de gobierno acentuaría la sensación, más si cabe, de la aplicación de un estado de excepción encubierto, lo que sería un escándalo político, democrático y constitucional.

En estos momentos, nos encontramos en una situación de alta volatilidad política en el panorama nacional. Es momento de que todos los partidos que creen en el espíritu del 78 sean responsables y se pongan de acuerdo por el bien común de todos los españoles. Es la oportunidad de recuperar la buena política y fundamentar las bases para la recuperación con un acuerdo de mayorías en el que se tenga en cuenta, de verdad, a los españoles. Hay que actuar de forma responsable dejando de lado el circo político que, a la vez que la pandemia, lleva un año aterrorizando a los españoles, que ven como sus representantes no han dado la talla.

1 comentario

  1. Nos enfrentamos a un fracaso total de nuestros líderes políticos… Cuando volveremos a cobrarte con un líder político con categoría de hombre de estado?

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